Washington (Reuters) - América latina y el Caribe tendrán un año de sólido crecimiento económico en 2006, impulsado por un mayor gasto público, principalmente en México y Brasil, pero la tendencia debe ser más moderada en 2007 y 2008, según un nuevo estudio del Banco Mundial.
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La desaceleración en los próximos dos años se registraría por una tendencia global de alza de las tasas de interés, lo que llevaría a recortar los flujos de capital destinados a la región, indicó el estudio.
«Estamos esperando que el crecimiento sea más fuerte este año, con un repunte que es un reflejo de políticas monetarias más flojas en México y Brasil», dijo ayer Andrew Burns, economista senior del Banco Mundial y uno de los autores del estudio «Perspectivas para la economía mundial».
«El declive futuro de flujos de capital debido al alza de (las tasas de) interés no es una preocupación, pues varios países de América latina hicieron su trabajo y están hoy mejor preparados para enfrentar esa situación», añadió.
El estudio prevé que el robustocrecimiento mundial debe sostener la demanda de las exportaciones de la región y los altos precios de los productos básicos reactivarán la demanda interna y los ingresos.
Pero en los próximos dos años, además del alza en las tasas de interés internacionales, el crecimiento en la región debe ser contenido por un ritmo más lento de expansión en la Argentina y Venezuela, y por las limitaciones de la capacidad en los sectores extractivos, indicó el Banco Mundial.
Si en 2006 el crecimiento regional sigue estable, posteriormente debe desacelerarse hasta llegar a 3,7% en 2008, dice el estudio.
El Producto Bruto Interno creció 4,4% en la región en 2005, ya una considerable disminución en relación con el crecimiento de 6% registrado en 2004, indicó el estudio.
DEMANDA INTERNA E INFLACION
El Banco Mundial -que preside- Paul Wolfovitz proyecta que la cuenta corriente de la región se deteriorará y pasará de un superávit de 1,5% del PBI el año pasado a 0,3% del PBI en 2008. Eso se dará por la firme demanda interna alimentada por los altos precios de las materias primas, que sostendrá el crecimiento de las importaciones. Al mismo tiempo, los ingresos por exportaciones dejarán de aumentar a igual ritmo.
La inflación seguirá desacelerándose en el conjunto de la región, prevé el estudio, pero fuertes presiones inflacionarias seguirán afectando a varios países, principalmente a la Argentina y Venezuela. También merecen atención los casos de Costa Rica, Jamaica y Paraguay, dijo el banco.
Pese a que la evolución de la tasa mediana de inflación para la región es variada, se mantuvo estable en 8% en 2005, según el banco. El promedio ponderado de la inflación de los precios al consumidor aumentó a 5,4% el año pasado, contra 4,5 % en 2004.
En el caso de la Argentina, el Banco Mundial dijo que aunque las medidas para imponer controles de precios y limitar las exportaciones lograron reducir las presiones inflacionarias a corto plazo, es «improbable que tengan éxito a largo plazo y seguramente perjudicarán al sector agroindustrial, que hasta el momento ha desempeñado un papel importante en la recuperación del país».
Medidas similares para intervenir en la economía y fijar los precios fueron adoptadas en Venezuela, distorsionando el mercado y menoscabando los derechos de propiedad, señaló el banco. «(Eso) probablemente socavará el crecimiento a largo plazo», afirma el estudio.
GASTO PUBLICO
El Banco Mundial aconseja que las autoridades deben tener especial cuidado en evitar que el gasto público, «sea o no de índole preelectoral», contribuya a un sobrecalentamiento de la economía nacional.
«La demanda interna ya está creciendo a un ritmo muy rápido, y cualquier impulso adicional del sector público podría ser suficiente para generar presiones inflacionarias, que obligarían a las autoridades monetarias a elevar las tasas de interés y desacelerar el crecimiento», indica el banco.
Pero América latina está más preparada que en el pasado recientepara enfrentar choques, principalmente por los esfuerzos alcanzados en materia de política fiscal de una manera general. «Comparado con ciclos previos de economía fuerte, los países han sido más prudentes (con sus gastos) esta vez», dijo el economista Burns.
Sin embargo, como sucedió en el pasado, el estudio indica que el agotamiento repentino de la liquidez internacional podría tener graves consecuencias en el crecimiento regional.
Tal fenómeno aumentaría de manera simultánea el servicio de la deuda y disminuiría los ingresos. Eso obligaría a los países a realizar un recorte procíclico en el gasto público.
«Los países aún son vulnerables a esas perturbaciones», afirma el estudio, aunque destaca que sus efectos serían ahora menores.
Burns cree que, junto con un cambio en las condiciones macroeconómicas globales, un panorama de incumplimiento de sus compromisos financieros está lejos del horizonte en América latina y el Caribe en el próximo trienio. «Ese no es un escenario que se pueda ver para la región», dijo.
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