Finalmente la Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a jugar de visitante contra la CGT: la segunda reunión para alcanzar un acuerdo-marco entre industriales y sindicalistas se realizó en la casa de uno de los secretarios generales de la entidad obrera: la sede del sindicato de camioneros que encabeza Hugo Moyano.
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En la reunión, tal como adelantara ayer este diario, los empresarios presentaron una propuesta para reemplazar el actual régimen de doble indemnización que actualmente obliga a pagar 75% más que el sistema simple cuando un trabajador es despedido sin causa. Como era de prever, los sindicalistas rechazaron la idea, y quedaron en discutir una alternativa entre el lunes y el martes próximos. Esos días, los abogados de ambas entidades ( Héctor Recalde por la CGT, Daniel Funes de Rioja por la UIA, ambos presentes ayer en el asado de los camioneros) analizarán el borrador que llevarána la reunión plenaria de ambas entidades que se hará --esta vez sí- en la sede de la UIA el próximo miércoles. También convinieron en que es necesario un acuerdo-marco para la discusión salarial, como un aporte a la «Argentina posdefault».
Ayer se sentaron a la mesa Alberto Alvarez Gaiani, Héctor Massuh, Héctor Méndez, José Ignacio de Mendiguren y Juan Carlos Sacco por la UIA, y Moyano, Juan Manuel «Bocha» Palacios, José Luis Lingieri y Gerardo Martínez por la CGT, además de los dos asesores legales. Nuevamente quedó afuera de la convocatoria Susana Rueda, una de las tres integrantes del triunvirato que se supone conduce la central sindical, situación que se repite de manera recurrente desde que sus compañeros de conducción (Moyano y Lingieri) decidieron declararla «persona non grata», prácticamente desde que asumió.
El almuerzo más la sobremesase prolongaron desde las 12 hasta las tres de la tarde, y al final se convinieron las reuniones apuntadas para la semana próxima. La UIA llevó un documento en el que se esbozaban las propuestas adelantadas ayer por este diario, en el sentido de reformar los regímenes de doble indemnización y de accidentes de trabajo.
• Reemplazo
En el primero de los ítem, la central fabril le planteó a los «gordos» la posibilidad de reemplazar el pago duplicado en caso de despido por un régimen que le garantizaría al trabajador cobrar su salario durante doce meses, lapso durante el cual quedaría «suspendido» por la empresa. A su vez, el empleador -en caso de modificarse su situación-podría reincorporar al trabajador, que no perdería ninguno de los derechos adquiridos (antigüedad, vacaciones, etc.), en cualquier momento de esos doce meses. Si esto no sucediera, y la desvinculación quedara firme al cabo del plazo estipulado, el trabajador cobraría la indemnización «simple».
Como era de esperar, los sindicalistas rechazaron de plano esta sugerencia, y dijeron que sólo aceptarán discutir la eliminación del beneficio cuando el desempleo caiga a menos de dos dígitos. Algún empresario les respondió que «hasta que no se termine este régimen, difícilmente caerá la desocupación a los niveles que ustedes quieren, porque es un impedimento concreto para la incorporación de más personal». Los gremialistas saben que el régimen actual cuenta con la bendición explícita de Néstor Kirchner, y también que les resultará casi imposible «venderle» la idea a sus bases. De todos modos, educados ellos, quedaron en considerar el tema en la mesa Recalde-Funes de Rioja.
Tampoco hubo mucha suerte para los empresarios por el lado de los aumentos. Luego de coincidir en que todos los salarios industriales se actualizarán de acuerdo con la inflación acumulada desde diciembre de 2001, Moyano dijo que no podían aceptar actualizaciones en función del aumento de la productividad. Por su parte Martínez dijo que su sector, el de la construcción, había registrado un importante salto productivo.
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