29 de julio 2003 - 00:00

Primer avance concreto de la Argentina por el ALCA

Montreal - El viaje de la delegación argentina a Canadá comenzó con suerte: a bordo del avión estaba la delegación de los Estados Unidos encabezada por el secretario de Comercio, Robert Zoellick.

Roberto Lavagna y Martín Redrado
aprovecharon la situación y comenzaron una conversación informal, cuando se apagó el cartel que obligaba a mantener los cinturones de seguridad abrochados. La charla se prolongó con un café en el bar del Aeropuerto de Montreal. El tema no era menor: el ALCA.

Al ministro de Economía y al secretario de Comercio Internacional se le sumó el tercer integrante de la delegación argentina, Alberto Dumont, secretario de Industria. A Zoellick se le agregó una asesora. Los cinco comenzaron a bosquejar cómo podría ser un principio de integración de las Américas.

Los argentinos pidieron que se les permita hacer una oferta diferenciada de bienes y servicios, es decir, que lo que la Argentina negocia con México o cualquier otro país del hemisferio pueda ser diferente de lo que trate con los Estados Unidos, para lograr más beneficios. Zoellick vio bien la propuesta. No se pronunció por el otro planteo de la Argentina basado en que los Estados Unidos retiren el subsidio a sus exportaciones dentro del hemisferio de u$s 6.600 millones. Le pidieron que sólo mantenga los subsidios a los países fuera del ALCA. En realidad, el interés del funcionario está en otra parte: Brasil.

La Argentina tiene un mercado muy abierto a los servicios y poco tiene que cambiar, pero los Estados Unidos buscan en esta negociación por el ALCA que Brasil levante sus barreras.

En 1994 la Argentina firmó un protocolo de garantías con los Estados Unidos que lo transforma en un país abierto a la inversión extranjera. En cambio, Brasil tiene restricciones. La reciente venta de Pérez Companc a Petrobrás es un ejemplo. Los brasileños entraron en el negocio de la electricidad, petroquímica, gas y petróleo en la Argentina, mientras Brasil tiene vedados esos sectores al capital externo.

• Puerta a Brasil

De la Argentina de la década del '90, cuando era codiciada para invertir, quedó muy poco. Ahora el interés radica en que sea una puerta para ingresar en Brasil. Pero lo positivo es que, de a poco, la Argentina vuelve al mundo. Después de dos años fue invitada a esta Reunión Informal de la Organización Mundial del Comercio (OMC) conocida como reunión «miniministerial». La invitación transforma de nuevo a la Argentina en un «player» (jugador), ya que a esta reunión sólo asisten 25 países que en su conjunto representan 75% del comercio mundial.

Es una reunión preparatoria de la de Cancún a la que irán dentro de un mes y medio 140 países.
Allí será más difícil plantear negociaciones concretas.

La Argentina busca en esta reunión que Europa, Japón y los Estados Unidos comiencen a dar señales de que van a empezar a reducir los subsidios al agro, las ayudas internas a los productores agropecuarios y bajarán los aranceles que impiden el acceso de productos del campo.

Los argentinos cuentan con algo a favor. El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, dejará su cargo a fines de 2004 y no tiene lugar en la administración Chirac. Por lo tanto, no hay presiones políticas tras de él. En Francia, el lobby agropecuario es muy fuerte y tiene enorme peso electoral.

Robert Zoellick,
a su vez, es ambicioso y tiene una estrella ascendente dentro de la administración Bush, la que puede ser reelecta en 2004. Un avance en la ampliación del ALCA, incorporando al Mercosur, ayudaría a su carrera.

Si bien son antecedentes que pueden jugar positivamente, resultan escasos cuando se observa el desinterés de Europa, principalmente, para bajar sus barreras de protección a la agricultura. A lo sumo en esta reunión se podrá conseguir alguna promesa de flexibilización, pero no más que eso.

La Argentina, de todas maneras, apuesta a otra punta. Se reunieron ayer los 18 países agrícolas que integran el Grupo Cairns que se opone a los subsidios. Acordaron no ceder en negociar inversiones, patentes, apertura de mercados para bienes industriales, etc, si no se avanza en la eliminación de los subsidios.

«Todos sabemos que de los resultados en agricultura dependerá en buena medida la suerte de la negociación global»,
señaló en un comunicado la delegación argentina. En otras palabras, si no se avanza en el tema agro, no se avanzará en la discusión del acceso a los mercados de los productos industriales y servicios donde Europa, los Estados Unidos y Japón están interesados.

Lo que hay que rescatar de esta reunión es que cada vez hay más presiones para que la situación cambie.

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