Se concreta mañana la primera privatización del gobierno de Néstor Kirchner, al producirse el traspaso de las rutas nacionales que tienen peaje desde los actuales a los nuevos concesionarios. Aunque la transferencia está asegurada, la unidad renegociadora de los contratos no había logrado todavía anoche un acuerdo para el «cierre de contrato» con las principales empresas que actuaron hasta ahora en este negocio y que ahora se quedaron afuera.
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Entre ellas están Servicios Viales del grupo Macri, Caminos Australes del grupo Roggio, Semacar de Dycasa y Perales Aguiar, aunque habría un mayor acercamiento de posiciones con Caminos del Oeste del grupo Techint. También estarían prácticamente cerradas las tratativas con las concesionarias que volvieron a resultar adjudicatarias.
El cierre del contrato implica un acuerdo sobre el estado de las rutas en el momento de la transferencia y las obras que estaban en los contratos originales y no se cumplieron. La unidad renegociadora estaría reclamando un compromiso de realizar las obras o, en caso contrario, ejecutaría las garantías que se encuentran en caución y tienen plena validez.
Sin embargo, las concesionarias también tienen planteos al Estado por lo que consideran incumplimiento en el pago de compensaciones previstas al renegociarse los contratos, y además pretenden ser compensadas por la devaluación y el congelamiento de las tarifas. Si no hay acuerdo, la situación podría derivar en juicios cruzados del Estado contra las concesionarias que se van y de éstas contra el fisco.
En tanto, mañana a primera hora empiezan a operar los nuevos concesionarios de las rutas nacionales. Los usuarios sólo notarán cambios en los tickets que indican la razón social, y en algunos casos ya se habrán modificado los colores y los logos de las cabinas de peaje, pero esta tarea al igual que el cambio en las señalizaciones se terminarían en los próximos quince días.
La tarifa que pagarán los vehículos no tendrán cambios y el personal seguirá siendo el mismo, por lo menos por ahora, esperándose sólo modificaciones previsibles sólo en la línea de gerentes.
• Prolijidad
El gobierno llega a su primera privatización con un esquema que parece mucho más prolijo que el anterior y que deja la inversión en infraestructura en manos del Estado para garantizar su cumplimiento. El concesionario sólo deberá ocuparse de operar y mantener las rutas.
Ahora, las seis rutas fueron divididas en seis corredores viales que se adjudicaron a consorcios distintos. De los 6 adjudicatarios, 4 corresponden a empresas que conformaban o tenían participación en las concesiones que terminan legalmente hoy.
Se trata de Coarco-Equimac, Homac SA, Covico SA y Supercemento con Dragados y Obras Portuarias. Coarco-Equimac constituyó Caminos del Abra para explotar la Ruta 226 desde Mar del Plata hasta la intersección con la Ruta Provincial N° 65. Ahora, a ese tramo une partes de la Ruta 3, 205, y 252.
Homac junto con José Chediak operaba hasta el momento los mismos tramos en que resultó adjudicataria ahora sin socio: 542 kilómetros de la Ruta 5 y 722 kilómetros de la 7.
Un consorcio liderado por Covico, que también opera la ruta 2 concesionada por la provincia de Buenos Aires, continuará a cargo de las rutas 9 y 34, mientras Supercemento con Dragados y Obras Portuarias mantiene lo que tiene y agrega nuevos tramos.
Dos son los concesionarios que se inician en el negocio de los peajes:
• Corporación América (Eduardo Eurnekian)-Helport-Podestá, que constituyeron la sociedad Caminos de América y que operarán partes de las rutas 8, 33, 36, 38 y 193.
• Decavial-Vialco, que explotarán tramos de las rutas 9, 11, 19 y 188.
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