2 de septiembre 2004 - 00:00

Propone Lavagna cupos para frenar más ingreso de importados

Eduardo Sigal
Eduardo Sigal
La Argentina propuso a Brasil institucionalizar un mecanismo para solucionar controversias comerciales similar a las salvaguardias, para incluirlo en el próximo acuerdo del Mercosur que se firmará en diciembre en la cumbre de jefes de Estado de Ouro Preto.

El instrumento apunta a que cualquiera de los países miembro del bloque, cuando sufran un aumento de las importaciones desde otro socio de hasta 50% en la cantidad de mercadería, pueda imponer restricciones vía cupos o alza de aranceles, en los dos casos, de manera temporal y transitoria.

• Objetivo

Con este mecanismo, la Argentina apunta a tener instrumentos más veloces y efectivos para poder controlar distorsiones comerciales importantes en la relación bilateral, como la que se vivió el mes pasado por el crecimiento de las importaciones de electrodomésticos (heladeras, lavarropas y secarropas), desde Brasil hacia la Argentina y que en un año habían aumentado más de 100%. La diferencia entre las « autolimitaciones» que se impusieron los privados para esos productos y las que reclama la Argentina es que estas últimas se implementarían de manera automática por los gobiernos sin necesidad de que intervengan los fabricantes afectados. Tendrían, además, una duración de entre tres y seis meses, y se deberían justificar ante un incremento de las importaciones de más de 50% en un trimestre.

En la actualidad, y desde que los dos países comenzaron el proceso de integración económica en 1994, no existen estos mecanismos de protección temporal, más allá de la posibilidad de aplicar sanciones antidumping o de salvaguardias. En los dos casos, se trata de procesos de largo plazo de aplicación y bastante burocráticos, con lo cual siempre se intentó salvar la apertura de procesos de este tipo vía la búsqueda de un acuerdo sectorial como ocurrió en el caso de los electrodomésticos y, algo antes, con las importaciones argentinas de telas denim.

El reclamo argentino se hizo el martes en la reunión técnica que el bloque mantuvo en Brasilia y en la que participó el secretario de Integración, Eduardo Sigal. Si bien no hubo respuesta oficial por el lado brasileño al pedido del gobierno de Néstor Kirchner, se sabe que los negociadores que responden a Luiz Inácio Lula da Silva son reacios a habilitar este tipo de instrumentos que en la práctica molestarían más a Brasil que a la Argentina. El reclamo de Sigal en el país vecino fue que este instrumento, que podría llamarse «mecanismo compensatorio», se negocie en los meses que restan hasta que se abra la cumbre del bloque de diciembre en la ciudad histórica de Ouro Preto, donde todos los presidentes de la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay (los cuatro integrantes fundadores del Mercosur), Chile, Bolivia, Venezuela, Colombia, Perú y México se encontrarán para definir el futuro de la negociación comercial.

Otro capítulo que se debería resolver antes de esa cumbre es si se avanzará o no en el desarrollo de un
« parlamento del Mercosur», un proyecto en el que insiste el ex presidente designado en la Argentina Eduardo Duhalde (hoy, presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur) que logra el apoyo de Lula, pero que no tiene aún mucho contenido concreto para fundamentarse.

Por otro lado, quedó ya definido en la reunión de Brasilia del martes que el acuerdo de apertura comercial entre el Mercosur y la Unión Europea no se firmará en octubre tal como se esperaba originalmente, y que ese tratado deberá esperar hasta enero o marzo del año próximo, cuando en el bloque europeo estén funcionando las autoridades que reemplazarán al actual comisario
Pascal Lamy.

Finalmente, en las próximas semanas se anunciará la firma del acuerdo de libre comercioentre el Mercosur y Venezuela y Colombia, con lo cual se reabrirían nuevos mercados para las exportaciones argentinas.

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