Los corredores de cereales propusieron que el impuesto al cheque sea aplicado, con la alícuota que corresponda, a los movimientos de fondos vinculados a sus ingresos y egresos propios y no sobre los fondos de terceros. El nuevo tributo, establecido por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, «amenaza con destruir la actividad y provoca una superposición de impuestos», aseguró ayer el Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La alícuota establecida para el corretaje de cereales es de 0,075%, la que «implica en la práctica un impuesto de 15% sobre los ingresos de los corredores y le aplica un golpe a una actividad que le otorga transparencia a los mercados de granos y que a través del gobierno recauda importantes recursos», señaló la entidad que preside Carlos Morgan. Los corredores comercializan 45% de las cosechas de cereales de la Argentina, es decir 25 millones de toneladas que equivalen a u$s 3.000 millones.
En este contexto los corredores explicaron que con la aplicación del tributo a las transacciones «se está en presencia de una clara superposición de impuestos», debido que, por su actividad, intervienen en una cadena comercial, cobrando y pagando por cuenta de terceros, quienes a su vez tributan en sus propias cuentas corrientes. La entidad explicó a modo de ejemplo que un corredor que comercializa 500.000 toneladas de cereal a un precio promedio de $ 117 y su comisión es de 1%, es decir de $ 585.000, deducidos los gastos operativos de $ 475.000 y el impuesto al cheque de $ 87.750, se llega a una utilidad de $ 22.250; sobre la cual se deduce el Impuesto a las Ganancias de $ 7.342,5.
La utilidad neta entonces se reduce a $ 14.907,5, aunque sin el impuesto al cheque ese saldo final positivo quedaría en $ 73.700. Asimismo el Centro de Corredores subrayó que el nuevo tributo «introducirá limitaciones al mercado de futuros a raíz del sobrecosto implícito en la reposición de diferencias diarias».
Dejá tu comentario