27 de mayo 2003 - 00:00

Provincias recaudarían impuestos nacionales

El gobierno quiere acelerar, junto con la reforma impositiva, la modificación de la coparticipación federal. La base de la propuesta es que las provincias se comprometan para 2004 tanto en la recaudación de impuestos nacionales que hoy son potestad de la AFIP como con la fiscalización y el control de potenciales evasores, una obsesión del nuevo presidente. Los primeros impuestos involucrados en este proyecto son Bienes Personales (que directamente podría pasar a ser recaudado por las gobernaciones) y los ingresos provenientes de combustibles y cigarrillos. Algunos colaboradores de Néstor Kirchner van más lejos y hablan de la posibilidad de que las provincias recauden también IVA y Ganancias. Entre los controles se discutirá la posibilidad de crear los famosos tribunales fiscales en las propias provincias. Se buscará además cambiar el actual esquema de giro de dinero (basado en la distribución automática de pesos) por uno en el que el comportamiento fiscal de las gobernaciones también será tenido en cuenta. La reforma de la coparticipación federal está siendo negociada desde antes que asuma Kirchner y el bloque del PJ aceleraría el tratamiento en el Senado antes de mediados de año. Esta es además una de las exigencias que el FMI pondrá sobre la mesa de negociaciones para lograr un acuerdo de largo plazo.

El gobierno impulsará, paralelamente a la propuesta de reforma impositiva y como uno de los principales pilares de los primeros meses de gestión, el demorado proyecto de ley de modificación de la coparticipación federal. La clave del nuevo régimen que tiene en mente Néstor Kirchner es comprometer a las provincias tanto en la recaudación de algunos impuestos que hoy son responsabilidad de la Nación a través de la Administración Federal de Ingresos Públicos -AFIP-, como en la fiscalización y control de la evasión. Además se analiza la modificación del actual sistema de eliminación del régimen de automaticidad de giro de dinero a las provincias, por uno de asignación de fondos según el cumplimiento de metas fiscales.

El propio presidente había anunciado en su discurso de presentación el domingo pasado que uno de los primeros proyectos a impulsar era el de coparticipación federal. Ayer fue el nuevo ministro de Interior, Aníbal Fernández, el que volvió públicamente sobre el tema al asegurar que su gestión «comenzará con una nueva ley de coparticipación federal para recomponer la relación con las provincias». Ayer fue además uno de los temas que el secretario de Hacienda saliente, Jorge Sarghini, habló con su sucesor, Carlos Alberto Mosses, en una reunión en Economía, donde ambos economistas repasaron el cronograma que esa repartición tendrá que cumplir y donde esta reforma figura como una de las condiciones necesarias en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional .

La reforma de la coparticipación federal se trata de un tema más que demorado (figura en la nueva Constitución Nacional reformada en el '94) y donde no pudieron avanzar ni Carlos Menem ni Fernando de la Rúa y mucho menos Eduardo Duhalde. Sin embargo en las cercanías de Kirchner, que durante mucho tiempo fue fiscal de las intenciones reformadoras de la coparticipación desde su puesto de gobernador de Santa Cruz, aseguran que la discusión con las provincias está más que avanzada y que en enero de 2004 habrá una nueva ley en vigencia dentro de un acuerdo general de largo plazo con el FMI. En realidad la clave de la confianza del Ejecutivo, es que esta reforma está siendo negociada desde hace varios meses dentro del Congreso, sobre las premisas de un proyecto que presentó en su momento en senador chaqueño Jorge Capitanich.

• Bases

Las bases del proyecto que el nuevo gobierno nacional tiene en mente y que formará parte del articulado que será enviado al Congreso son las siguientes.

• Recaudación de impuestos.
Las provincias se harían responsables de la recaudación de algunos tributos nacionales, comenzando por el impuesto a la Riqueza o Bienes Personales. Por esta vía la AFIP obtiene entre 500 y 600 millones de pesos mensuales que pasarían a formar parte de los ingresos de las gobernaciones. Además, y como en las direcciones de rentas provinciales están los registros de automóviles e inmuebles, serán éstas las que podrían fiscalizar si las declaraciones juradas anuales de estos impuestos son correctas. A cambio, Economía analiza que la porción del impuesto al cheque que es girado mensualmente a las provincias, y cuyo monto casi coincide con los ingresos de Bienes Personales. La idea de Lavagna es que gradualmente el tributo a los débitos y créditos pueda tomarse a cuenta de otros impuestos, con lo que necesita un acuerdo con las provincias.

Además de la situación de Bienes Personales, dentro de los tributos que podrían pasar a ser recaudados en todo o parte por las provincias serían combustibles y cigarrillos, los tributos internos que más dinero aportan. Algunos funcionarios del gobierno van más allá y aseguran que es posible analizar la posibilidad que las provincias también se comprometan a recaudar parte de los tributos al IVA y Ganancias.

• Fiscalización
. En la reforma que tiene en mente el gobierno, también figura la posibilidad de descentralizar los mecanismos de controles de potenciales evasores. Una de las propuestas es que los promocionados tribunales fiscales de primera instancia también se instrumenten en las principales provincias del país, comenzando por Rosario, Córdoba y Mendoza.

• Regionalización
. Se crearía un Fondo de Inversión Regional (FIR) que distribuirá parte de la recaudación (aproximadamente 3.000 millones de pesos anuales) entre las provincias, poniendo en énfasis en las de menores ingresos potenciales; siempre que éstas se comprometan además a mantener la prudencia fiscal.

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