Este plazo dista mucho del optimismo del gobierno, que espera poder cerrar la operación de reestructuración de la deuda en default, por u$s 88.000 millones y en manos de privados, antes de que termine 2004.
Uruguay fue más ordenado y, en abril de 2003, el gobierno de Batlle, tras apenas dos meses de negociaciones, culminó una reestructuración de unos 5.200 millones de dólares, sin entrar en cesación de pagos.
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