4 de enero 2001 - 00:00

Quejas en el Congreso por comisión fiscal

Quejas en el Congreso por comisión fiscal
Domingo Cavallo se ha convertido en una especie de jarrón de esos a los que, a pesar de su valor, no se les encuentra fácilmente ubicación. Chrystian Colombo le inventó una estantería: se trata de una especie de colegio de consultores encargados de redactar la agenda de la reforma tributaria. Claro, ahora el problema pasó a ser dónde ubicar esa estantería.

El primero que se quejó fue Raúl Baglini, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Celoso de su terreno, el mendocino pidió explicaciones desde temprano acerca de qué localización y competencia tendrá el equipo ideado por Colombo. Baglini, protocolar como todo radical, comenzó su alegato por la presidencia de la Cámara, como corresponde.

Rafael Pascual escuchó sus reparos minuciosamente: «Si quieren armar una comisión especial reformadora de impuestos no me niego pero el problema es el de siempre, ¿quién manda?». A Baglini le debe haber parecido una insolencia decir «acá mando yo», pero Pascual no necesitó tampoco de esa frase. En la reunión, que se realizó en una Cámara de Diputados deshabitada, se examinó también la conveniencia de que el trabajo sea ágil: «Si nos vamos a meter en este escabeche de reformas deberíamos manejarlo con un grupo ágil, dos o tres fundaciones, 3 o 4 tributaristas y punto».

Pascual tranquilizó a Baglini: «Esto va a ser muy lento, si al cabo de un año se produce algún dictamen interesante entonces sí nos tocará jugar a nosotros. Pero para eso falta mucho».

Sintonía


El titular de Diputados estuvo en sintonía con Fernando de la Rúa y con Colombo con ese modo de ver las cosas. El Presidente y el jefe de Gabinete analizaron el miércoles por la noche la conveniencia de que la reforma impositiva no fuera identificada con una baja de alícuotas o la eliminación de tributos.

No quieren que se genere una expectativa que después podría frustrarse. Tampoco quieren que, si puede efectivamente reducirse la presión tributaria, esa medida deba compartirse con opositores. «Siempre debe quedar claro que todos los cambios deben producirse el año próximo», insistió De la Rúa esa noche.

A pesar de la mala impresión generalizada que quedó de la reunión de Colombo con Cavallo, en la que el ex ministro de Carlos Menem rechazó integrar una comisión tributaria, De la Rúa quedó satisfecho con las explicaciones del jefe de Gabinete en Olivos. «Ha habido una confusión lamentable porque nunca pensamos que Cavallo se integre a una comisión de técnicos; siempre se pretendió que colabore en la elaboración de la agenda de lo que será la reforma», le dijo Colombo a su jefe. Pero después agregó: «De cualquier modo, que Cavallo rechace tampoco es tan malo. Ayuda a que quede claro que no va a formar parte del gobierno». De la Rúa asintió. Después de todo, para él lo ideal es que el ex ministro no haga daño verbal. Por otra parte, tanto él como Colombo están inquietos por el efecto que pueda tener la creación de la comisión y la proximidad con Cavallo sobre José Luis Machinea. Es más, no habría que descartar que la indignación de Baglini exprese en voz alta lo que Machinea masculla entre sus amigos. Como se sabe, son íntimos.

Definición


Para subrayar que el rol de Cavallo será meramente consultivo, Colombo ayer se entrevistó con la diputada Beatriz Nofal, de quien no se puede pensar que integrará una comisión técnica ya que es diputada. Es decir, no lo necesita.

Machinea, por su lado, se empeñó ayer en exhibir que Cavallo milita en la oposición, no en el oficialismo.

Machinea lo definió como «un dirigente político importante, que controla parte del Poder Legislativo y que tiene prestigio internacional para generar acuerdos particulares sobre algunos temas. Pero eso no quiere decir que comulguemos en todos los puntos y tengamos las mismas ideas. Cavallo está en su partido y la Alianza es otro partido». Como se ve, al ministro de Economía le resulta más cómodo que el jarrón esté más lejos.

En cuanto a la operación tributaria, De la Rúa se expresó ayer en el sentido en que lo había hecho por la noche en Olivos el miércoles. «Estamos trabajando en proyectos fiscales para el futuro sin modificaciones en lo inmediato.

Y digo esto para que nadie piense que debe esperar o para invertir o para pagar sus impuestos», dijo el Presidente. De cualquier modo, el gobierno seguirá abrazado a este tema. No sólo por los compromisos internacionales que giran alrededor de la cuestión tributaria. También porque una encuesta de carácter motivacional les reveló que en sectores del electorado independiente la cuestión tributaria está ubicada como tercer problema que afecta al país, después de la inseguridad y el desempleo.

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