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8 de mayo 2003 - 00:00

¿Quién cobra y quién no en el estado?

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El segundo motivo de lo planeado es que si resultaba ganador a presidente un ajeno al oficialismo, sobre él caería la pesada carga postergada y, además, se mantenía al menos hasta la elección el asistencialismo de tipo popular que también acarreaba votos.

La ilusión de una «Argentina no tan mal» se asentó en cuanto a disponer de fondos de lo que correspondía pagar por intereses de la deuda pública, que era unos 4.600 millones de dólares, o sea unos


Esto último totaliza una suma impaga de 2.024 millones de pesos, que es lo que se detalla en el cuadro adjunto sobre las cuentas del Estado.

Por eso, siempre se ha dicho que la responsabilidad del próximo presidente el 25 de mayo será enorme («es la silla eléctrica», llegó a calificarlo el propio Duhalde) y la situación del país será muy dura de sobrellevar.

Pensemos que al exterior se pudo dejar de pagar (el default conocido con tenedores de deuda privados) los intereses como mínimo porque no era fácil apretar a un gobierno que en meses se iba. Por eso el Fondo Monetario le concedió el «miniacuerdo» con metas leves para los primeros meses y muy severas -con el nuevo gobierno- para el resto del año. Hoy los grandes países del Grupo de los 7 y España que influyeron tanto para otorgarlo, se están arrepintiendo de ese «miniacuerdo». Con él evitaron que la Argentina, tras estar en default con privados por la deuda, lo estuviera también con organismos internacionales, lo cual hubiera sido un default total y una catástrofe para Duhalde. España y Estados Unidos calcularon que obligando al Fondo a otorgar el «miniacuerdo» -que los expertos del FMI no querían se retornaría en la Argentina a un presidente electo distinto a Duhalde, al ministro Lavagna y otros negociadores envalentonados con ese organismo precisamente porque se iban pronto.

Pero ahora resulta que no están los presidentes «serios» que esperaban (primero pensaban en Ricardo López Murphy y luego en Carlos Menem, uno eliminado y otro con panorama difícil) y se pueden encontrar de nuevo con Duhalde, representado por Néstor Kirchner, y con el más temible Roberto Lavagna al que menos quisieron siempre.



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