Eduardo Duhalde eligió un hombre de su entorno más íntimo para que ocupe el Ministerio de la Producción, y designó finalmente a Aníbal Fernández en el cargo vacante desde la gestión devaluadora de José Ignacio de Mendiguren. Quedaron así descartados Martín Redrado y Carlos Brown, dos candidatos que competían con el elegido del Presidente para esta cartera. La clave de este ministerio en su nueva etapa es que pasaría a manejar los posibles créditos internacionales para financiar exportaciones. José Pampuro ocupará la Secretaría General que deja vacante el flamante ministro Fernández.
Eduardo Duhalde sorpresivamente eligió su secretario general de la Presidencia Aníbal Fernández como ministro de la Producción. Ese cargo está ocupado interinamente por Roberto Lavagna. Con la designación de Fernández, Duhalde eligió descartar al diputado justicialista Carlos Brown y al secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado; hasta ayer los dos principales candidatos para cubrir el puesto que fue del ex titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, recordado por las devaluaciones y la pesificación asimétrica.
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La esperanza del gobierno con esta resurrección del Ministerio de la Producción es que inmediatamente después de acordar con el FMI (lo que según la visión oficial se conseguiría en menos de un mes), se destraben líneas de crédito por más de u$s 500 millones provenientes del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este dinero sería destinado exclusivamente al financiamiento de exportaciones e instrumentado a través de un Plan Estratégico Productivo Nacional (PEPN), y sería el centro de acción y campaña de Fernández en el nuevo ministerio.
Fuentes cercanas al propio Eduardo Duhalde le aseguraban ayer a este diario que la esperanza de conseguir este dinero y los efectos que tendrían en los índices de producción industrial en los últimos meses del año entusiasmaron al Presidente. La seguridad de que Fernández lo tendrá informado sobre la marcha de estos planes y la capacidad comunicacional que tendría el nuevo ministro para distribuir rápidamente estos resultados habría inclinado la balanza a favor del ex secretario general de la Presidencia. Fernández no tiene por ahora mayores antecedentes públicos de dominio sobre los temas que deberá manejar desde el Ministerio de la Producción. Tiene 45 años y es contador y abogado de profesión. Fue intendente de Quilmes, senador provincial, ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Carlos Ruckauf y se lo considera una de las cinco personas de más confianza de Duhalde dentro del gabinete nacional.
• Prioridad
Confirmando que su idea es la de conseguir algún tipo de fondo para exportaciones y sectores puntuales, las primeras declaraciones públicas de Fernández, luego de aceptar el cargo, fueron que la prioridad de su gestión será «la búsqueda de financiamiento para el sector industrial» al que calificó de «elemento fundamental para impulsar el crecimiento de la economía». Dijo también que los esfuerzos para impulsar la producción se concentrarán en una primera etapa en aquellos que «pudieron mantenerse en pie en semejante hecatombe». Entre otros rubros, Fernández se refería a la actividad agroalimentaria, cueros, industria vinculada al turismo, aceros, aluminio, madera, papel, minería y químicos entre otros.
Según los datos mensuales del Estimador Mensual Industrial (EMI), son los sectores que mejores resultados estarían mostrando. Para Fernández, con su designación el gobierno comenzaría una «segunda etapa, la de la reactivación industrial», reconociendo que esta tarea no se podría haber dado en los primeros meses del año ya que «no estaban dadas las condiciones para que ese esquema de producción pudiera crecer». De alguna manera se reconoce así oficialmente y por primera vez la fallida gestión de José Ignacio de Mendiguren.
Fernández comandará una cartera que, sin contar los planes de financiamiento que se espera se conseguirán en poco tiempo, tiene un presupuesto anual de 552 millones de pesos según los datos estimados por el proyecto de Presupuesto para 2003. En el organigrama del ministerio aparecen cinco secretarías: Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos; Industria, Comercio y Minería; Transporte, Competencia, Desregulación y la Defensa del Consumidor, y la de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional. Pero además manejará organismos clave como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Centro de Estudios para la Producción (CEP), el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), entre otras reparticiones.
Desde el Ministerio de la Producción, Fernández intentará llevar adelante el PENP. Este programa se basa en la selección de sectores puntuales que potencialmente podrían ser ayudados con medidas concretas. Cada uno de estos sectores tendría un gerente nacional, que deben concentrarse en identificar los problemas del rubro y las acciones que deberían llevarse a cabo para solucionarlos. Los primeros sectores que se incluirían en estos programas serían los Bienes de Capital para el Agro, la Industria Gráfica, la Cadena del Cuero, la explotación de la Madera y la producción de Muebles y la Indumentaria.
Otro plan que se pondrá en práctica será el Programa de Apoyo a la Reestructuración Empresarial (PRE). Este consiste en subsidiar hasta 50% proyectos de asistencia técnica que incluyan posibilidades de acceso a mercados externos, desarrollo de nuevos productos y servicios, planes comerciales y certificaciones de normas de calidad. En este caso sólo podrían acceder las pequeñas y medianas empresas.
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