26 de septiembre 2002 - 00:00

Economía real funciona con dólar de 2,80 reales

Un dólar de 3,70 reales prácticamente paraliza los negocios en Brasil. Las empresas operan a nivel local con un dólar de entre 2,80 y 3 reales, que es el nivel del tipo de cambio que convalidó el mercado. Esto lleva a dudar de la sustentabilidad de la cotización que alcanzó el dólar en el mercado brasileño (llegó a tocar el martes los 3,83 reales) en el corto plazo.

Otra señal en línea con esta apreciación es el comportamiento del dólar paralelo que cerró casi 10% por debajo del dólar oficial (comercial).
Esto significa que las expectativas de los agentes económicos no coinciden con un dólar tan alto. Es más, según el último relevamiento del Banco Central, los bancos esperan un dólar a fin de año apenas por debajo de 3 reales.

No hay muchas opciones: o se produce un shock inflacionario o el tipo de cambio nominal se ajusta hacia abajo. Pero la floja demanda interna no daría lugar a esperar un fuerte rebote inflacionario.

«Este dólar ya pasó cualquier nivel de cordura. El tipo de cambio de 3,10 reales está entre 35% y 40% por encima del promedio histórico. Es un valor más que suficiente para ajustar la balanza de pagos y así ha ocurrido»
, sostiene el economista Juan Soldano Deheza, de la consultora Cátia Vasconcelos.

Como en todo ajuste clásico de una devaluación sobre la balanza de pagos, el superávit comercial es la consecuencia inmediata. Las proyecciones originales daban cuenta de un superávit de 5.000 a 6.000 millones de dólares y ahora se esperan cerca de 9.000 millones. «Esto es a costa de una fuerte caída de las importaciones», advierte Soldano.

Lo que ocurrió el lunes y martes en el mercado cambiario (el dólar subió 11,1%) tiene mucho más de especulativo que de otra cosa.

Si bien los analistas se resguardan detrás del efecto Lula, el vencimiento de los 1.500 millones de dólares de deuda pública de hoy explican en gran parte la suba del dólar. Porque los títulos se ajustan según el valor promedio del dólar del día anterior. Los tenedores de estos bonos son los bancos y los fondos de inversión. El bajo volumen operado en el mercado interbancario refleja la tesis que fueron precisamente los tenedores de estos bonos quienes impulsaron la suba del dólar para así embolsar una muy interesante ganancia.

En cuanto al efecto Lula cabe señalar que ello explica rumores como el que apuntaba a que varias multinacionales habían solicitado autorización para girar al exterior cerca de 1.000 millones de dólares en concepto de remesas y dividendos.


Este comportamiento refleja el temor a que al llegar al poder Lula implemente mayores controles de cambios.

¿Por qué el temor al default volvió a dominar el mercado?
, le preguntó Ambito Financiero a Soldano.

«No existen razones para ello, sólo lo puede disparar una imparable corrida bancaria. Pero si presionan al sector público ello puede provocar un proceso de renegociaciones compulsivas en el sector privado», sostuvo.
El caso testigo ha sido Electropaulo donde se renegoció una deuda de 300 millones de dólares.

Periodista: ¿Las cuentas externas no cierran?


Juan Soldano:
El déficit de la cuenta corriente de este año, unos 14.000 millones de dólares, se cubre con inversión externa directa. Para el año 2003 el déficit es de 20.000 millones de dólares. Pero el gran tema es la cuenta capital porque los vencimientos de 2003 ascienden a unos 26.000 millones de dólares. Sin embargo, con el paquete del FMI esto está cubierto.

P.: ¿Entonces, dónde está el problema?

J.S.:
El tipo de cambio real de hoy es similar al de la salida del plan cruzado. Desde el punto de vista de los fundamentals no es sostenible un dólar a 3,78 reales. O bien hay un shock inflacionario o baja el tipo de cambio nominal. Da la impresión que se trata de una bola inflada de expectativas. Un shock inflacionario no tiene mucho sustento porque la demanda interna viene cayendo de la mano del deterioro del poder de compra de los salarios. La situación es que nos hemos acercado a un paso de la profecía autocumplida (del default). Si no se descomprime después de las elecciones habrá problemas.

P.: ¿Hay diferencia que Lula gane en el primer turno?


J.S.:
Ahora sí. Sería mejor que Lula gane directamente el 6 de octubre, porque así se despeja la incertidumbre y lo obliga a él a trabajar y definir programas y políticas.

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