Un líder juvenil japonés se inclina ante los representantes del G-8. La amenaza de disturbios por parte de grupos globalifóbicos tiene en alerta a la policía local. El premier japonés, Yasuo Fukuda, Angela Merkel y George W. Bush se cruzaron en un evento cultural.
Toyako (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La cumbre del Grupo de los 8 (las siete mayores economías industriales más Rusia) arrancó ayer en Japón inmersa en reclamos del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las Naciones Unidas (ONU) en torno al precio del petróleo y el aumento de los precios de los alimentos. Robert Zoellick, presidente del BM, solicitó crear de modo «urgente» un fondo de 10.000 millones de dólares para ayudar a los países más afectados por la crisis.
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Un estudio preliminar del Banco Mundial divulgado la semana pasada, estimó que hasta 105 millones de personas podrían caer por debajo de la línea de la pobreza debido al alza de los precios de los alimentos. «Los altos costos ya están retrasando el reloj de los logros en el desarrollo», dijo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Kimoon.
«Para detener más padecimientos, estamos llamando a los líderes mundiales para que entreguen un rango completo de las necesidades inmediatas, incluyendo asistencia alimentaria y también fertilizantes y otros insumos para el ciclo de plantación de este año», dijo Ban en una conferencia de prensa el primer día de la cumbre del Grupo de las Ocho (EE.UU, Japón, Canadá, Italia, Francia, Reino Unido, Alemania más Rusia).
En ese sentido, el presidente de la Comisión Europea (CE, poder ejecutivo de la Unión Europea), José Manuel Durao Barroso, indicó al inicio del encuentro que presentará una propuesta para crear un fondo europeo de 1.570 millones de dólares con el objetivo de combatir el hambre y ayudar a productores de países pobres con semillas y fertilizantes.
Los precios de los alimentos se multiplicaron casi por dos en tres años y este aumento desmedido provocó protestas y disturbios sociales en países del mundo en desarrollo, que también enfrentan los efectos del creciente valor de los combustibles.
No obstante, Zoellick, quien también asistió a las charlas en la isla del norte de Japón, dijo que había una necesidad urgente de 10.000 millones de dólares para proveer alimentos y dinero en efectivo a los más pobres, a tiempo para la próxima temporada de cultivos. «Con los precios del petróleo por encima de 140 dólares el barril, los pobres del mundo enfrentan un doble peligro», dijo Zoellick.
En una sesión a puertas cerradas, líderes africanos llamaron al bloque a cumplir con sus promesas para con el continente que, según dijeron, se lleva la peor parte del encarecimiento de los alimentos. Los líderes del grupo de los ocho se reunieron con los dirigentes de Argelia, Etiopía, Ghana, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Tanzania, además del presidente de la Unión Africana, Jean Ping.
Por su parte, las principales asociaciones de productores de etanol de Brasil, Canadá, Estados Unidos y Europa, reclamaron al G-8 que considere a los biocombustibles como parte de la solución «a la dependencia mundial del petróleo».
La demanda fue incluida en una carta conjunta enviada ayer y firmada por la Unica (Unión Industrial de Caña de Azúcar de Brasil), la CRFA ( Combustibles Renovables de Canadá), la E-Bio ( Asociación de Bioetanol de Europa) y la RFA ( Asociación de Agrocombustibles de Estados Unidos).
Los productores exigen la adopción de «una postura a largo plazo en relación con los biocombustibles para la reducción de la demanda y de la acentuada alza de los precios de los derivados del petróleo», dijo Unica.
«En 200 años que el mundo ha utilizado combustibles fósiles nunca se vieron los reclamos ni el nivel de expectativas que se impone a los biocombustibles», señaló el presidente de Unica, Marcos Jank. «Podemos exigir todo a los biocombustibles, sin olvidar que con la tecnología disponible, son la única alternativa real que tenemos para reducir la dependencia de los combustibles fósiles», añadió.
La misiva recuerda la severa crisis económica y energética actual, e indica que «los especialistas alertan que el barril continuará subiendo hasta 150 o 170 dólares en los próximos dos meses». En respuesta a la crítica de que los biocombustibles son culpables del aumento de los precios internacionales de los alimentas, el documento responsabiliza al petróleo por la inflación mundial.
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