17 de enero 2001 - 00:00

Recrudece pelea entre Ruckauf y concesionaria de agua (avanza revisión de contrato)

Buenos Aires - El gobernador Carlos Ruckauf ratificó ayer su decisión de revisar la concesión que tiene la empresa Azurix sobre el servicio de agua potable y cloacas en decenas de municipios de la provincia al señalar que «ha cumplido muy mal su función y cuando esto sucede el contrato queda sin efecto». Como para subrayar lo dicho, el decreto del mandatario bonaerense para convocar a sesiones extraordinarias con el fin de analizar la situación de la empresa ya ingresó en la Legislatura provincial.

Mientras tanto, el malestar se hizo sentir entre los directivos de la empresa. Según pudo saber este diario, los hombres de Azurix sospechan que la movida de Ruckauf tiene un costado político nada desdeñable. La intención del gobernador sería entregar la concesión del servicio a los sindicatos. La hipótesis no tiene pocos basamentos si se considera el acercamiento que en los últimos tiempos tuvo el mandatario con el titular de la CGT disidente, Hugo Moyano.

Por su parte, el ministro de Obras Públicas de la provincia, Julián Domínguez, calificó de «inapropiado, incomprensible y desafortunado» el pedido de aumento de tarifas por parte de la concesionaria del agua y advirtió que el gobierno «no dará marcha atrás» en su intención de revisar la concesión «si no se garantiza el servicio».

"De segunda"

Además, el funcionario se quejó por el tratamiento de «ciudadanos de segunda» que, según subrayó, la empresa les da a los habitantes del territorio bonaerense.

En declaraciones radiales, además del caso del agua turbia en la zona de Bahía Blanca -denunciado por los vecinos de esa ciudad y sus alrededores-, Ruckauf consignó que la situación «se ha ido complicando en distintos lugares donde la empresa brinda el servicio, como en Nueve de Julio, Florencio Varela y La Plata».

«Hemos tenido muchas dificultades y por ese motivo yo les vengo pidiendo a mis funcionarios que obliguen a la empresa a que dé el servicio que corresponde de acuerdo con la responsabilidad que tiene», señaló.

La relación entre el gobierno bonaerense y la empresa contratista del servicio de agua en el distrito llegó a su punto más tirante en 18 meses cuando, luego del temporal que azotó parte del conurbano durante la semana pasada, Azurix dejó de brindar el servicio y «encima salió un directivo a decir que hay que aumentar la tarifa», se quejó el gobernador.

«Esperemos que la empresa revea su actitud, preste el servicio, haga las inversiones que están comprometidas y no insista más con el aumento de tarifas. Sin perjuicio de ello, vamos a contratar a un grupo de abogados para que analice todas las consecuencias de la situación planteada

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