Ayer el gobierno decidió reestatizar el Correo Argentino, que estaba siendo operado por el grupo Macri. Fundamentó su decisión principalmente en que la empresa -que se encontraba en concurso de acreedores- no pagó el canon correspondiente. La decisión estaba tomada desde hace varias semanas y sólo estaba en duda la fecha en que Néstor Kirchner la ejecutaría. Varias dudas a futuro: ¿será reprivatizada dentro de los próximos seis meses como se promete o seguirá la corriente estatizadora de moda con ejemplos a la vista en la Línea Aérea Federal, peajes y el caso Brukman en la Ciudad de Buenos Aires? El interrogante es mayor cuando se considera que el mercado postal no es muy rentable (aunque ya haya versiones de posibles interesados como DHL y Federal Express) y que, por ende, será muy difícil el proceso para que sea operado nuevamente por una empresa privada. En el gobierno aseguran que desde hace semanas están en contacto con empresas locales y extranjeras. En el nuevo proceso será obligatoria la presencia de un socio local en los consorcios oferentes. Más allá de esto, está claro que la serie de incumplimientos acumulados por el grupo Macri dio espacio al decreto de Néstor Kirchner ayer. Anoche, se hablaba de que habría una millonaria demanda contra el Estado por la decisión de quitarle la concesión, pero la situación no le es fácil para que avance en la Justicia.
La rescisión del contrato del Correo formó parte de la agenda del actual gobierno desde que asumió. Se afirma que la resolución se demoró por razones políticas para que no se vinculara la decisión con las elecciones en la Capital Federal, debido a que