Guillermo Gotelli, el grupo estadounidense Leukadia y el desarrollador inmobiliario Issel Kippersmith relanzaron ayer la marca Signia, que es la primera que se fabrica en las dos plantas que este consorcio compró en la quiebra de Gatic. En una primera etapa harán tres tipos de calzado: vulcanizado (de lona y suela de goma), de poliuretano para tenis, y «hi-tech» para alta performance. «Todo se hace en la fábrica de Coronel Suárez», dijo Gotelli a este diario. El empresario admitió que Signia era «más una marca de indumentaria deportiva que de calzado, y por eso saldremos con una colección amplia a partir de la temporada de verano». Para eso comenzarán a trabajar en 30 días en la planta de Las Flores. Gotelli admite que la marca «está ligada muy fuertemente con dos clubes: San Lorenzo en fútbol y Bolívar en volley»; por eso admitió que, a pesar de que al club del Bajo Flores lo viste otra marca (muy cuestionada por los hinchas por el diseño de la casaca y la profusión de logos e isotipos en los uniformes) «vamos a intentar volver en cuanto se pueda: los hinchas recuerdan que los tres últimos títulos los ganaron con camisetas de nuestra marca». El mix al que aspiran es a vender 60% calzado, 40% indumentaria; «pero otras grandes marcas tienen proporciones parecidas. De hecho Adidas, a nivel mundial, es 50/50», dice. En la actualidad, Indular (que así se llama la empresa) emplea a unas 500 personas, cifra que se incrementará en un centener cuando Las Flores comience a producir. En el otro extremo están los ex obreros de la planta de Pigüé, también ex Gatic, que Gotelli intentó en vano adquirir: por haber quedado en manos del «Movimiento de Empresas Recuperadas», aún no se puso en marcha y los trabajadores reciben un pequeño subsidio oficial.
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