"Remes se apuró con decreto de 'corralito'"
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Duhalde argumentó que el ministro «no se molestó porque las consultas decían que, para resolver un problema, se estaba cometiendo un error desde el punto de vista jurídico».
«El decreto tiene la misma validez que una ley que se prepara en el Congreso, la cual se analiza hasta último momento, y si aparece una luz amarilla u opinión en contrario, la ley se modifica antes de salir», añadió.
Duhalde cuestionó el mecanismo del decreto, pero no la decisión, al sostener que «la idea de Economía era correcta, porque estos fallos judiciales ponen en riesgo el cobro de la mayoría de las acreencias de la gente, ya que hay 15 por ciento de personas que inició juicio y está ocasionando un riesgo grande» al sistema bancario y financiero.
Se calcula que los ahorristas rescatan unos 200 millones de pesos ($ 70,2 millones de dólares) a diario gracias a recursos de amparo judicial contra el «corralito» financiero, que entró en vigor a comienzos de diciembre pasado para frenar una fuga de capitales.
Las estadísticas del Ministerio de Economía indican que en los últimos 30 días salieron de los bancos 3.672 millones de pesos (unos 1.288,4 millones de dólares), de los cuales 40 por ciento correspondió a rescates de depósitos atrapados por el «corralito». «La idea de frenar la sangría de depósitos bancarios era correcta; si usted me dice que Remes se apresuró, le digo que sí», declaró el Presidente tras indicar que los argumentos de los juristas lo convencieron de no firmar el decreto.
«Uno tiene que tomar decisiones rápidas y, a veces, se apura precisamente por la urgencia de tomar decisiones y, después, aparecen los inconvenientes y tenemos que dar marcha atrás. Típico de esta crisis», analizó el mandatario.
En ese sentido, manifestó que entre sus tareas como presidente se cuenta la de tomar «no menos de siete, ocho, diez decisiones cruciales por día de temas muy importantes, como puede ser el de la producción o el del gasoil».
El presidente designado consideró que «es muy posible que, en una situación tan dinámica de crisis, uno tome algún tipo de decisiones sin estar demasiado seguro porque a veces también necesitamos acción».
Para Duhalde, «el gran problema de este tipo de crisis, de estas depresiones, es que uno tiene que elegir entre decisiones, movidas o jugadas, y ninguna es totalmente satisfactoria, ninguna deja conformes a todos».
Esa falta de cohesión, para Duhalde, «tiene que ver con la conciencia que debemos tener los argentinos», al tiempo que evaluó que «una depresión de estas características, naturalmente, va a tener repercusiones en lo social, en las provincias argentinas, donde ya los ingresos han caído en forma vertical».



