Reunión clave hoy en el Senado
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Si bien nadie rechaza de plano la iniciativa, los más duros, como el riojano Jorge Yoma, reclamarán este mediodía que el proyecto sea girado a la Comisión de Asuntos Constitucionales para incorporarle modificaciones que limiten facultades. «El trámite ha sido muy irregular y apresurado; me parece que deberíamos tomar una semana para emitir dicta-men», pataleó Yoma. La mayo-ría podría proponer correcciones a lo que esta madrugada se trataba en la otra ala parlamentaria.
El peronismo senatorial dejó una guardia en Buenos Aires durante el fin de semana para negociar la letra chica de la Ley de Competitividad. Ayer, la cordobesa Beatriz Raijer, el mendocino Eduardo Bauzá, Eduardo Menem (La Rioja) y el santafesino Carlos «Chango» Funes, entre otros, mantuvieron conciliábulos no muy productivos con sus compañeros de Diputados y con hombres del gobierno en el Parlamento. Hasta recibieron la visita inesperada de Carlos Reutemann.
El mandatario de Santa Fe -al igual que el grueso de sus colegas-alienta la aprobación de la propuesta cavallista. Por el momento, «Lole» y los demás gobernadores (el jujeño Eduardo Fellner lo hizo por carta) no lograron convencer a sus propios delegados parlamentarios de que siguieran estas instrucciones. En la última sesión, Carlos Ruckauf no pudo controlar a sus comprovincianos Antonio Cafiero y Jorge Villaverde, quienes rechazaron la primera parte de la Ley de Competitividad.
Yoma, que también responde a Ruckauf, o Raijer, extensión en las sesiones de José Manuel de la Sota, mantienen la independencia de criterio, a pesar de la opinión de sus jefes. La excepción es el tucumano José Carbonell, que está desesperado por ayudar a que Cavallo cumpla su sueño. El gobernador Julio Miranda hace tiempo que hizo buenas migas con la Casa Rosada.
Al corriente de estas discrepancias, Reutemann no gastó en la víspera arengas propiciatorias de Cavallo delante de los senadores. En forma reservada, la semana pasada había telefoneado a Gioja para tratar de sumarlo a esta cruzada.
Mario Losada (UCR-Misiones), que había convocado una sesión para ayer a las 21, se resignó a la imposibilidad de materializarla. La demora en lograr quórum para tratar el proyecto en la Cámara baja convirtió en inútiles sus presiones al peronismo del Senado. El presidente provisional, no obstante, justificó el sueldo y no cesó en sus cafés con Raijer, Bauzá y compañía de plantear las urgencias oficialistas.
Los opositores pidieron tiempo hasta la deliberación de bloque. Los peronistas ya sabían desde el viernes que recién podrían debatir hoy en el recinto los superpoderes. Gioja se lo advirtió a Losada, después de votar la primera parte de la Ley de Competitividad. «Allá (por Diputados) se va a armar un bolonqui y van a terminar a las mil quinientas, con discursos interminables, así que no nos apurés», lo frenó el titular de la bancada PJ.



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