No tuvo éxito Roberto Lavagna ayer en su intento de captar u$s 800 millones del mercado. En realidad, el problema se lo generó el propio ministro de Economía cuando anticipó que no pagaría más de 8,50% de tasa con los nuevos BODEN 2015 a 10 años de plazo. Como hay otras opciones más atractivas a esa tasa -aquí y en el exterior-, hubo poco interés en la licitación. La pregunta es la siguiente: si se iba a requerir una tasa más baja que la que el mercado estaba dispuesto a aceptar, ¿para qué se hizo la licitación de BODEN? Sin dudas, una mala señal innecesaria. Debiera mirarse a Brasil que acapara más la atención de inversores. A pesar de la crisis política que enfrenta Lula, genera confianza día tras día. Como ese país se preocupa en que la inflación no supere 6% todos los años, consigue que le presten a baja tasa a 2016. Y no lo financian en dólares o con indexación por inflación sino en reales a tasa fija. Igualmente, lo de ayer no es grave. El Ministerio de Economía informó que usará «fuentes alternativas de financiamiento». Se refería a los petrodólares de Chávez, que tiene u$s 500 millones para invertir aquí. Para cerrar el año, Lavagna necesita en total u$s 2.000 millones. Aún está a tiempo de conseguirlos.
• Se necesitan u$s 2.000 millones aproximadamente para cerrar el año. Y si se quiere seguir varios meses de 2006 sin acuerdo con el Fondo Monetario, constantemente el gobierno necesitará financiamiento del mercado. Más riesgosa entonces la postura oficial de rechazar ofertas por encima de 8,50% en dólares cuando se puede ver obligado a dar marcha atrás en las próximas semanas. A no ser que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se encargue de financiar y canjee más petrodólares por BODEN 2015...
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