27 de mayo 2003 - 00:00

Riesgoso: Lavagna manejará un Banco Central paralelo

Dentro de 30 días, comenzará a funcionar la Unidad de Reestructuración del Sistema Financiero. De acuerdo con el Decreto 1.262/03 que ayer se publicó en el Boletín Oficial, esta unidad atenderá todo lo relativo a situaciones excepcionales de bancos que tienen dificultades para pagar los redescuentos al Banco Central, pero la redacción del artículo primero da pie para que este organismo se convierta en un verdadero Banco Central paralelo.

«Créase la Unidad de Reestructuración del Sistema Financiero, la que tendrá por objeto definir la estrategia de reestructuración del sistema financiero, así como el correspondiente plan de acción y las demás funciones previstas en el presente decreto»
, señala el polémico artículo.

El artículo 4º refuerza la posibilidad de que Roberto Lavagna maneje el sistema financiero. «El Poder Ejecutivo Nacional podrá asignar más funciones a la Unidad de Reestructuración del Sistema Financiero», dice.

El decreto fue pedido a Eduardo Duhalde por el titular de un banco provincial que debe una cifra importante por redescuentos que le otorgó el Banco Central.

Como se sabe, los redescuentos los giró a distintas entidades ante el retiro de depósitos durante la crisis bancaria y a condición de devolverlos con la recuperación de depósitos. Pero, llegado el momento, muchos bancos le dijeron al Central que en su cartera tenían títulos de la deuda argentina que fueron «defaulteados». Reconocían la deuda, pero que el gobierno también les debía dinero a ellos. Se aceptó, entonces, que se les paguen redescuentos con títulos de la deuda externa a medida que vayan venciendo, hasta 70 meses de plazo.

El banco provincial que dio pie a este decreto y otro pequeño grupo de entidades tienen títulos provinciales en su cartera que exceden el plazo de 70 meses. El nuevo decreto les facilita pagar los redescuentos en hasta 120 meses, previo plan de encuadramiento. Ese plan que admite la reorganización del banco debe ser aprobado por la Unidad de Reestructuración en lugar de la Superintendencia de Bancos del BCRA, como sería el procedimiento normal.

Lo llamativo es que no se necesitaba este decreto para dar esta facilidad, ya que el Banco Central tiene una Carta Orgánica que lo autoriza a actuar en estas situaciones.

• Picardía

«Creo que a Duhalde le llevaron el pedido del banco provincial y, como es un tema que lo toca de cerca, lo firmó de buena gana. Pero algún pícaro aprovechó y en el artículo primero le dio facultades a la comisión que recorta el poder del Banco Central», señaló un banquero.

Otro miembro de la comunidad financiera cree que con este decreto
«Lavagna tiene más poder que antes. Duhalde lo firmó antes de irse y le dejó a Kirchner un ministro de Economía con más facultades que las que tenía durante la gestión anterior».

La unidad funcionará con seis miembros. Tres de ellos los pondrá el Ministerio de Economía y otros tres el Banco Central. En caso de empate en las discusiones, el voto del presidente valdrá doble. Según el decreto, el presidente durará en funciones un año y se alternará entre los representantes de Economía y los del Central. Sin embargo,
el artículo segundo aclara que en el primer año de funcionamiento la presidencia le corresponderá a un representante del Ministerio de Economía.

«La reforma del sistema financiero se hace en el primer año, y Economía se asegura así un control absoluto sobre esa reforma al tener el poder de desempatar en cualquier decisión que se tome y cuando no haya acuerdo»,
observó el receloso banquero.

La cautela de los hombres de la comunidad financiera es grande. Algunos opinan que hay que seguir con el «matching» actual de 70 meses y no acogerse a las facilidades a 120 meses que da el nuevo decreto.

«Si uno sigue con el sistema actual, depende de la ventanilla del Banco Central; si quiere las facilidades que da el Decreto 1.262, queda en manos del Ministerio de Economía»,
observaron.

El problema es que, si Economía trata la reforma del sistema financiero y, además, modifica el control de los bancos y AFJP creando un superente, pasa a supervisar a todo el sistema.

«Hasta ahora, usted tiene una Carta Orgánica del Banco Central que acota claramente las funciones de la entidad. Se les ponen límites concretos a las funciones del Central.Ahora, con este decreto, el sistema puede pasar a ser controlado por el gobierno a través del Ministerio de Economía y acá no hay carta orgánica que valga»,
señaló el preocupado banquero.

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