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La restricción más dura, que comienza hoy a controlarse, es la prohibición en todo horario de vender bebidas alcohólicas de cualquier graduación en quioscos, maxiquioscos, estaciones de servicio, lavaderos de automóviles, gomerías y todo otro comercio que brinde servicios a automovilistas como actividad principal o accesoria.
La medida afecta aproximadamente a 10.000 bocas de expendio repartidas en las 15.000 manzanas porteñas, que son los quioscos y los llamados polirrubros, a lo que se suman las estaciones de servicio y demás locales de atención a los automovilistas, que el Gobierno porteño calcula que totalizan 13.000 negocios, teniendo en cuenta que se controlará, además, a locales que no están habilitados para venderlas.
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