Roque Fernández: "Una innovación peligrosa"
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Roque Fernández se mostró cauteloso sobre el nuevo gobierno, ya que estas medidas «son un avance sobre la autonomía del Banco Central», pero hay que ver si fueron consensuadas entre la gestión saliente y la que encabeza Néstor Kirchne r.
Periodista: ¿Mejora el control del sistema financiero un «superente»?
Roque Fernández: No me convence la idea. Los dos entes, el de bancos y el de las AFJP, tienen todas las atribuciones para controlar el sistema. Si hay algo que cambiar, lo haría dentro de estas dos instituciones, no crearía un nuevo organismo. Lo que no tengo claro es qué se busca con esta reforma.
R.F.: Pero pueden hacerlo con las normas actuales. Primero tienen que definir qué quieren hacer con cada banco. Luego, fijar un plan de encuadramiento, siguiendo las normas del Banco Central, porque, si no hay plan de fondo, se posterga el problema. Si usted crea un organismo nuevo, es contraproducente, porque se delega una responsabilidad que hoy tiene el Banco Central. Si hay algún problema, lo que se debe hacer es fortalecer la Superintendencia de Bancos o la de AFJP; esto es lo que todo el mundo acepta. Lo otro es una innovación peligrosa.
P.: ¿Complican estas normas la negociación de un nuevo acuerdo con el FMI?
R.F.: Claro, porque se le quita al Banco Central autonomía, se le recorta la capacidad de intervención en el sistema. Hay que ver si esta comisión no produce más daño que solución.
P.: El FMI ha pedido protección judicial para los funcionarios del Banco Central, y el proyecto de ley que se envió al Congreso no cumple con este requisito.
R.F.: La Argentina no debe hacer algo distinto de lo que se hace con los funcionarios de los bancos centrales del mundo. En esos lugares, lo que se plantea es que, si hay un funcionario que tomó una decisión equivocada que afectó a intereses, primero se investiga a la entidad, en este caso al Banco Central o la Superintendencia, luego se hace una auditoría interna para ver si un funcionario actuó mal y luego se toma la medida que sea necesaria. En la Argentina, se empieza al revés: primero se va contra el funcionario y después contra la institución. El gobierno no tiene claro cómo manejar este punto.
P.: ¿Se avanza hacia un dirigismo? ¿Estas medidas no están preparando un Estado con más poder sobre las decisiones de los ciudadanos?
R.F.: Es muy temprano para hablar de eso. Yo no puedo juzgar al nuevo gobierno porque no sé si estas medidas fueron acordadas con el gobierno de Eduardo Duhalde. Lo que le puedo decir es que se han flexibilizado los aportes del Banco Central al Tesoro y esto significa que han convertido al Banco Central en un financiador del Estado al subordinar el objetivo de política monetaria a esas necesidades.
P.: Lo que se ve es que hay un cambio notable en el rol del Banco Central, impulsado por Roberto Lavagna, que continúa en su cargo, y las medidas tomadas, de las que participó el ministro de Economía, coinciden con la asunción del nuevo gobierno.
R.F.: El Banco Central venía razonablemente bien a pesar de que no resolvía los problemas de fondo porque esperaban la asunción del nuevo gobierno. Por ejemplo, la pesificación pasó al Congreso, pero hay que ver cómo se encuadra al Banco Central en este tema y ver qué cuadro normativo habrá para los bancos.
P.: ¿Cree que habrá un sistema financiero distinto?
R.F.: Esto es lo que tiene que definir el nuevo gobierno. Si va a un sistema como el que impulsa el Banco de Basilea en el mundo o vamos a uno donde se subsidia a las entidades, se direcciona el crédito o el Estado fija las tasas de interés.




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