El acuerdo contempla la producción habitual de Venezuela más un leve incremento, lo que se explicaría porque varios de los países miembros de la OPEP tienen poca o ninguna capacidad adicional.
El acuerdo es un triunfo de la posición de Arabia Saudita que impulsaba un aumento de la producción de 1,5 a 2 millones, frente a otros productores que sólo querían subir las cuotas a 1 millón de barriles. Arabia Saudita queda a cargo además de casi un tercio de la suba de la producción pactada, aunque también aumentarían las exportaciones de Rusia, que no pertenece a la organización.
Según los analistas, Arabia Saudita controla la mayor parte de la capacidad adicional de producción del mundo, y sólo puede contar con los Emiratos Arabes Unidos (EAU) para una ayuda sustancial. Argelia y Nigeria podrían ser capaces de bombear un poco más.
El ministro de Petróleo saudita, Ali al-Naimi, dijo que Arabia Saudita podría elevar la producción a 10 millones de barriles diarios en dos semanas, unos dos millones más que su producción estimada en diciembre, y poco más de un millón de la que se comprometió a entregar a partir del 1 de febrero.
«Podemos llegar a 10,5 ahora mismo, pero para mantener ese nivel necesitamos 90 días para formalizar contratos de perforaciones adicionales con las compañías», añadió, refiriéndose a la capacidad total del reino.
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