Lo mejor de la rueda quedó invisible a la estadística terminal del día. Porque, considerando el cierre de la jornada y un Merval en 1.356 puntos, podría decirse que casi nada había sucedido respecto de lo anterior. La diferencia, sobre lo del martes, solamente quedó en 0,26 por ciento de aumento y manteniendo un principio de estabilidad. Sin embargo, lo más valioso del desempeño estuvo dado cuando el Merval tocó fondo, solamente en 1.338 puntos y fijando un preocupante retroceso de 1 por ciento, a solamente un par de fechas del cierre mensual. Allí es donde afloró un repunte de órdenes tomadoras, pudiendo secar de oferta esa zona y permitir una recuperación que volviera el índice a su estado de cierre anterior.
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La otra señal favorable estuvo dada en la acumulación de negocios para acciones, donde los «certificados» casi se diluyeron en su participación y dejando unos $ 53 millones de efectivo para títulos ordinarios. Levantando la magra suma anterior, de sólo $ 46 millones, y haciendo valer el excedente como aporte de la demanda. Con esto, se pudo corregir una dirección bajista peligrosa, enderezar el curso y devolver el mercado a la superficie. Excepcional lo de Alpargatas, con 12 por ciento de alza, muy bueno lo de Solvay Indupa -suba de 4 por ciento- al igual que Molinos Río y Comercial. Dura pulseada y el mérito de poder zafar de la pendiente insinuada.
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