Madrid (EFE) - La decisión tomada por ABN AMRO de vender la financiera Interbank, uno de los activos que interesan al Grupo Santander en el marco de la oferta presentada juntamente con Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis para comprar el banco holandés, no afectará a la posición de la entidad española en la operación.
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El ABN AMRO anunció ayer la venta de sus controladas Interbank y DMC Group a Sofinco, una filial del grupo Crédit Agricole. La decisión se tomó a finales del pasado año, al estimar la dirección del banco holandés que las dos filiales «no se ajustaban a las actividades centrales del banco». Interbank es el mayor organismo de crédito de Holanda, con una cartera cuyo valor estimado se sitúa en 2.000 millones de euros.
A pesar de que el banco presidido por Emilio Botín no se pronunció sobre esa operación, fuentes del mercado cercanas a ella destacaron que Interbank era el activo que menos le interesaba entre los que le correspondían si gana la oferta de compra de ABN, que lo valora en 71.000 millones de euros.
De hecho, de los casi 19.900 millones de euros que le correspondería pagar al Santander por los activos que le interesan: el brasileño Banco Real, el italiano Antonveneta e Interbank, el desembolso por la financiera holandesa suponía el pago de apenas 210 millones de euros.
La compra de los activos en América latina, que corresponderían a Santander, suponen un pago de 12.000 millones de euros, mientras Antonveneta cuesta, según la valoración de la oferta, 6.640 millones de euros.
Además, el banco español pagaría otros 1.005 millones por activos del ABN que no son considerados estratégicos por los oferentes y que, tras la operación, se venderán en el corto plazo, como ya apuntó el pasado viernes Botín durante la junta extraordinaria de accionistas que aprobó la financiación necesaria para la compra.
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