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26 de mayo 2011 - 00:24

Sarkozy pidió una banca permanente para América Latina en el Consejo de Seguridad de la ONU

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El presidente francés y anfitrión, Nicolás Sarkozy da la bienvenida a sus pares de EEUU, Barack Obama, y Rusia, Dimitri Medvedev.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, consideró durante la cumbre del G-8 que América Latina "debe "debe estar representada de forma permanente en el Consejo de Seguridad" de Naciones Unidas.

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A diferencia de otros organismos de Naciones Unidas que únicamente pueden realizar recomendaciones a los gobiernos, el Consejo de Seguridad puede tomar decisiones y obligar a los miembros a cumplirlas, de acuerdo a lo estipulado por la Carta de la ONU.

El Consejo está conformado por 15 naciones, 5 permanentes y 10 temporales. Los cinco miembros permanentes son los Estados Unidos, la República Francesa, el Reino Unido, la República Popular China y la Federación Rusa. Los 10 miembros no permanentes son electos cada dos años como representantes regionales. La presidencia del Consejo se rota mensualmente de manera alfabética.

Cada miembro del Consejo tiene un voto. Las decisiones en general requieren del voto afirmativo de, al menos, nueve miembros. Sin embargo, los cinco miembros permanentes cuentan con derecho a veto.

Además, del anfritrión francés y los mandatarios de Rusia y EEUU, Barack Obama, participan el ingés David Cameron; la alemana Angela Merkel; el italiano Silvio Berlusconi; el canadiense Stephen Harper y el japonés Naoto Kan.

Por otra parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, llevó a la cumbre, reunida hasta hoy viernes en Francia, un plan de ayuda a Egipto y Túnez, e instó a Libia y Yemen a cesar la violencia contra la oposición, al tiempo que descartó una intervención militar en Siria.

Asimismo, el mandatario recogió el apoyo de los otros gobernantes que pedirán al FMI hacer frente a las necesidades inmediatas de financiamiento de Egipto y Túnez, crearán un fondo ad hoc de apoyo de largo plazo a las protestas en los países árabes y exhortarán a la Banca Europea para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERS) a extender los préstamos a las costas del sur del Mediterráneo.

Gran Bretaña ya anunció un desembolso de 175 millones de dólares para apoyar "reformas" en los países árabes que están en lo que Occidente llama "transición democrática".

Para respaldar su propuesta, Obama habló de sus propias decisiones, como reducir mil millones de dólares de la deuda de Egipto, ofrecer garantías por mil millones de dólares para facilitar "el retorno a los mercados" y disponer de 2 mil millones de dólares de avales para asociaciones públicas y privadas.

Con ello, dijo, busca la "democratización" y la "modernización" económica. La ayuda de Europa es "crucial", considerada también la posición geográfica de los países de Medio Oriente y del Norte de África.

Los gobernantes del G8 incluyeron reuniones con los primeros ministros de Egipto y Túnez, con los cuales discutirán los pasos por adoptar.

El G8 pretende así "mandar un mensaje claro" a las poblaciones que protestan: "si siguen el camino de las reformas y de la democracia los apoyaremos", sostuvo Obama.

El mandatario norteamericano se manifestó preocupado por las fluctuaciones del cambio euro-dólar y enfatizó en sus posiciones sobre Libia y Yemen.

"Repetimos varias veces que las propuestas del gobierno de (Muamar) Gadafi no son creíbles hasta que no se conviertan en acciones", afirmó, en el día en que Tripoli lanzó un llamado para un cese del fuego inmediato.

"No respetan las resoluciones de la ONU y, en consecuencia, nosotros continuaremos nuestra campaña con los socios de la coalición", sentenció la Casa Blanca, que reiteró que Estados Unidos está ayudando a la misión en Libia de varios modos.

Afirma que lo hace con el apoyo a la oposición libia y ahora "evaluando la posibilidad de desbloquear algunos bienes congelados a Gadafi y entregárselos" a los rebeldes armados.

Pero en ese mismo marco, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, anunció que los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos pidieron a Rusia que sea promotor de una mediación para encontrar una salida negociada a la guerra.

Sobre una eventual intervención en Siria, Obama respondió: "no, y en cualquier caso requeriría la autorización del Consejo de Seguridad".


El jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, señaló que durante el almuerzo los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia también hablaron "de la situación de la economía internacional, de los desequilibrios que hay que corregir, de las negociaciones en la OMC" (Organización Mundial del Comercio).

Sobre estas negociaciones, indicó que el objetivo es que "la libertad de comercio tire de la economía internacional".

Los mandatarios se encuentran alojados en los dos más prestigiosos hoteles de Deauville, lujoso balneario del noroeste de Francia, los dirigentes del G8 celebrarán su cumbre anual en una ciudad blindada por un vasto dispositivo de seguridad de más de 12.000 policías, gendarmes y militares, y abandonada prácticamente por sus habitantes. Más de 2.000 periodistas cubrirán el evento desde un centro de prensa instalado en el Hipódromo de Deauville.

El mandatario francés también adelantó que el G-8 va adoptar una reglamentación internacional para garantizar "un alto nivel de seguridad" en las centrales nucleares con las enseñanzas de la catástrofe de Fukushima en Japón.

Sarkozy, en una breve declaración a la prensa durante la primera jornada de la cumbre del G-8 en Deauville (Francia), subrayó que hay que sacar "las consecuencias de la catástrofe que han vivido los japoneses". Explicó que el almuerzo con el que se abrió la reunión sirvió para que sus socios del G-8 mostraran su "apoyo" tras el "enorme valor mostrado frente a una situación extremadamente delicada".

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