Sea por las críticas o por algún retroceso de los Kirchner, el índice del secretario de Comercio Interior se acercó más ayer, con 0,5% de febrero, a lo que consideraba el mercado: 0,8% a 1%. Si hubo sorpresa es porque se imaginaba un registro oficial de 0,2 o 0,4% (hasta este diario se engañó con esa presunción). Igual, los bonos indexados cayeron debido a que la crisis en Wall Street no tiene final previsible. Tal vez se trate de un cambio tardío de Moreno, una adaptación a la realidad (aunque, ciertamente, ya nadie sabe cuál es el número que corresponde a la inflación). El transporte, la indumentaria y el turismo equilibraron a la baja el resto de los aumentos. Por segunda vez, el gobierno acepta en un mes una inflación más alta que el año anterior. Se modifica, quizás, cierta política, no los hombres. El matrimonio, tan hegemónico y personalista, nunca cambia figuras (a menos que se produzcan catástrofes). Es el gobierno con mayor estabilidad de funcionarios; repite lo de Néstor Kirchner en Santa Cruz.
Según la medición del INDEC en febrero los precios minoristas aumentaron 0,5 por ciento, acumulando en lo que va del año un incremento de 1,4 por ciento (una décima inferior a 2007). Fueron los alimentos, principalmente aceites, carnes y productos de panificación los mayores responsables de la inflación del mes pasado, al subir 1,1 por ciento promedio. En cambio jugó a favor de la medición oficial la indumentaria con una deflación de 2,7 por ciento, producto de las liquidaciones de temporada.
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Las expectativas inflacionarias de la población y las mediciones privadas la ubican en más del doble del difundido ayer. Mostrar una inflación tan reducida tiene su correlato en la mejora del nivel de pobreza. O sea, cada vez hay menos pobres, según los índices oficiales, aunque ellos no se den cuenta. Pese a esto, el valor de la canasta básica alimentaria subió 0,9 por ciento a $ 449,59 (nivel de indigencia) mientras que el de la canasta básica total lo hizo en 0,4 por ciento a $ 970,86 (nivel de pobreza).
Más allá de los acuerdos de precios pactados por el gobierno, el panorama se presenta más complicado para marzo porque resultará difícil ocultar el impacto de todos los ajustes implementados en garages, expensas, colegios, seguros, prepagas, más las fuertes subas en verduras y carnes. Además ya hay un arrastre positivo de la última semana de febrero donde se registraron gran parte de estos incrementos. También indumentaria debería acusar una fuerte suba por la nueva temporada.
Otro dato a tener en cuenta es que Semana Santa cae en marzo, y los comercios aprovechan para elevar los precios. Ayer se anunció también el dato de inflación mayorista que se ubicó en 0,8 por ciento, sumando en el primer bimestre del año 1,6 por ciento, impulsado por el alza de los productos primarios, especialmente en el rubro agropecuarios con 2,7 por ciento.
Estacionales
Al analizar la incidencia de los grupos de bienes y servicios, se observa que los precios de los estacionales (frutas, verduras, ropa, turismo) tuvieron una deflación de 2,8 por ciento (-3,3 por ciento en 2008); los regulados (combustibles, electricidad, agua, transporte público, correo, teléfono, cigarrillos y funcionamiento y mantenimiento de vehículos) una deflación de 0,6 por ciento (+1,1 por ciento en 2008); y los libres (resto de bienes y servicios que representan casi 71 por ciento de la canasta) se encarecieron 1,1 por ciento (+2,1 por ciento en 2008).
Otro rubro que pesó en la inflación de febrero fue vivienda y servicios básicos con 0,9 por ciento, destacándose alquileres con 2,1 por ciento.
Otro rubro que también marcó tendencia fue el relacionado con educación, con el alza en cuotas y matriculas en colegios y establecimientos educativos de 0,6 por ciento, y de 1,9 por ciento en útiles escolares.
Según la medición oficial el rubro salud tuvo una inflación de 0,4 por ciento, pero en las prepagas fue de 0,7 por ciento.
Transporte y comunicaciones tuvo deflación de 0,3 por ciento debido a la insólita caída de los precios del rubro funcionamiento y mantenimiento de vehículos de -2,5 por ciento, como si los talleres mecánicos hubieran rebajado sus precios -mientras las autopartes y los costos de reparación crecen mes a mes- o pactado un acuerdo con el gobierno de tarifas máximas.
En cuanto a los precios mayoristas, también subieron 0,8 por ciento los de los productos del sector pesquero, y 0,8 por ciento en los materiales ligados a la construcción. Otros, como los productos manufacturados subieron en promedio 0,6 por ciento, con alzas de 1,6 por ciento en alimentos y bebidas, 2 por ciento en productos textiles, 2,3 por ciento en madera, y 1,4 por ciento en productos metálicos básicos.
El índice de precios puede ser el último con el esquema actual de medición, que el gobierno busca modificar. Esa nueva metodología no incluiría rubros considerados «suntuarios», como la educación privada, por ejemplo, ni productos cuyos valores tengan fuertes alzas por motivos estacionales.
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