Si este decreto es firmado y las nuevas obligaciones de los bancos son honradas, los depositantes enfrentarían pérdidas de aproximadamente el 20% del valor original de los depósitos en dólares (considerando el actual valor de mercado de los títulos del gobierno); este nivel de pérdidas no parece tan grave como podría haberse previsto en un principio dada la seriedad de la crisis del sistema financiero. Los depositantes no estarían obligados a aceptar esta propuesta; pueden continuar con los bonos CEDRO en su estado actual (que prevé pago en cuotas hasta el año 2005). La propuesta actual, no obstante, es más beneficiosa para los depositantes, y se espera que sólo los inversores con expectativas de recuperar totalmente el valor original en dólares via amparos rechacen la nueva opción.
Si esta iniciativa finalmente se concreta, y los depositantes la aceptan en forma masiva, el riesgo de una potencial redolarización de los depósitos -que ha sido una amenaza para los bancos en los últimos meses- desaparecería, ya que el gobierno estaría aceptando la carga de la redolarización en nombre de los contribuyentes. Sin embargo, la elevada concentración de los vencimientos de las obligaciones de los bancos producto de la reprogramación de los CEDROS en depósitos a 90 y 120 días de plazo (monto de CEDROS estimados en ArP11.000), podría generar serias presiones de liquidez. Pero, una vez más, ese es un problema que el actual gobierno ha creado para que sea resuelto por el gobierno venidero.
No se espera que las actuales calificaciones 'SD' de los bancos argentinos se modifiquen hasta que se compruebe que los depositantes atrapados en el corralón ya no constituyen una fuente de incertidumbre para las operaciones y liquidez de los bancos. Como consecuencia, es improbable que se modifiquen las calificaciones de las entidades argentinas antes del vencimiento de los nuevos depósitos reprogramados.
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