La intervención del Banco Central en el mercado para evitar que se dispare el dólar está provocando que haya tres cotizaciones diferentes de la moneda norteamericana. El 95% de los importadores y todos los exportadores tienen acceso al dólar oficial, fijado en $ 1,40. Sin embargo, hay un mercado «semilibre», en el que el dólar se ubica en $ 1,70. Este surgió porque el BCRA está vendiendo en la plaza a $ 1,65 y permite a las entidades revenderlos con una diferencia máxima de cinco centavos. A ese precio tienen acceso los pequeños ahorristas si hacen largas colas para comprar un máximo de u$s 1.000 por persona. También aquí grandes empresas pueden comprarles a los bancos montos que van de los u$s 10.000 a los u$s 20.000, es decir en forma limitada. Por último, queda el dólar que se rige por una cotización totalmente libre, al que acuden todos los que no pueden acceder a los dos anteriores. En este caso, la cotización se ubicó ayer en alrededor de $ 1,85 en casas de cambio. No existe mucha demanda en este segmento, ya que la mayor parte del dinero permanece estancado en el «corralito». Ayer se aseguraba en el BCRA que la intervención con la venta de dólares había sido de u$s 20 millones. Pero fuentes del mercado aseguraban que ese monto trepaba en realidad a u$s 40 millones.
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En el mercado ya se habla de tres tipos de dólar: el oficial, a $ 1,40; el del Central para intervenciones, a $ 1,65 y el verdaderamente libre, que hoy en día nadie estima por debajo de $ 2,10.
El descenso de la divisa estadounidense obedeció a lo que parece ser un cambio en la estrategia del Central, que ayer intervino en dos oportunidades, a las 12 y a las 14.30.
Pasada media hora del inicio de la jornada cambiaria la autoridad monetaria emitió un comunicado telefónico indicando a las entidades financieras que las partidas de u$s 500.000 que puso a disposición de cada banco o casa de cambio, sólo podían ser utilizadas en caso de que la venta al público no sea superior en cinco centavos al precio en que la institución vende, es decir a un máximo de $ 1,70.
Además aclaró que se trata de la punta vendedora, ya que el lunes muchas entidades aprovecharon el descuido del Central y tomaron los fondos, pero aplicaron la diferencia a los precios de compra.
Más importante aún, la entidad rectora del sistema financiero exhortó a los bancos públicos a acompañar la política monetaria vendiendo a precios en línea con los suyos. La estrategia sería desviar la demanda de las casas de cambio hacia las entidades bancarias, principalmente las oficiales, para lograr una mayor control sobre las cotizaciones.
Así, desde las primeras horas del día el Banco Nación, el Ciudad y el Provincia vendieron dólares a $ 1,70. Además, mientras el primero y el segundo ampliaron el tope de compra por persona de u$s 500 a u$s 1.000, el segundo lo elevó a u$s 5.000.
Bajo este contexto, la mayoría de los bancos privados también tomó fondos a $ 1,65 y vendió a $ 1,70. Las casas de cambio, por su parte, se mostraron más reticentes a aceptar las partidas del Central, ya que consideran que un valor de $ 1,65 (que en la jerga cambiaria comenzó a llamarse el «dólar intervención»), se encuentra muy desfasado de lo que son los precios del mercado.
Por ello, en las principales casas de la City porteña la divisa cerró a $ 1,85 para la venta y $ 1,65 para la compra, ya que la mayoría de los cambistas aseguraron que se manejaron con los dólares que tenían en stock.
Los operadores estiman que para controlar que la disposición del Central se cumpla, bancos y casas de cambio tendrán que presentar una declaración jurada de sus actividades o por los menos implementar algún sistema de seguimiento de los movimientos diarios.
No obstante la baja de la divisa estadounidense, en Economía preocupa la amplia brecha entre el dólar oficial y el libre, que actualmente es de 32%. Según los informes que se manejan en el Palacio de Hacienda una diferencia superior a 15% distorsiona sensiblemente al sector externo, justamente uno de los que se quiere beneficiar con la devaluación. Ocurre que ello es una invitación a la subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones que se transan por el mercado oficial a $ 1,40. Más aún, cuando se sabe que el gobierno planea dejar flotar libremente la moneda en un plazo no mayor a tres meses y que el FMI apoya abiertamente esta medida.
Pero tampoco es alentador el ritmo de pérdidas de reservas que desde la reapertura del mercado cambiario ya totaliza los u$s 210 millones. Es decir, un promedio diario de u$s 35 millones, lo que proyectado a un mes implica una caída del orden de los u$s 800 millones.
Un factor que está jugando a favor del descenso de la divisa estadounidense fue la prohibición de comprar dólares con cheques en los bancos. Aunque la veda no alcanza a las casas de cambio, en algunas instituciones realizar esa operación fue prácticamente imposible.
En tanto, en los «arbolitos» de la City porteña el dólar se pactó a $ 1,90, mientras que en las operaciones de a futuro, a 30 días, la divisa se acordó a $ 2,35.
Por otra parte, según un sondeo realizado ayer por la agencia «Reuters», el dólar finalizará el año a $ 2,65. En la encuesta, que se realizó la semana pasada, participaron 16 analistas internacionales. Las predicciones a mediano plazo apuntan a que el dólar subirá a $ 2,28 para fines de marzo, a $ 2,50 en junio y a $ 2,65 en diciembre del presente año.
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