Esta nota intenta aclarar los equívocos en las notas escritas por integrantes del equipo económico, Cavallo por una parte, y Mondino-Sturzenegger por la otra. Estas contienen una serie de argumentaciones que intentan mostrar que el operativo canje no es caro.
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Recurriendo a ejemplos y argumentaciones confusas, sostienen que el costo financiero de los nuevos bonos a emitir es equivalente al costo financiero de los bonos a rescatar, ajustado por su mayor plazo. Recurren a ejemplos de combinaciones que se pueden dar entre los cupones que pagan los bonos, sus TIR y sus precios, a comentarios sobre «la curva de rendimientos», y a especulaciones respecto de qué pasaría si el canje no se hiciera. Las argumentaciones que presentan son falaces. Para sostener que el costo de la deuda de la Tesorería no aumenta con el canje, comparan la TIR de los bonos ya emitidos que se cotizan en el mercado secundario, con la TIR de los bonos a emitir, y dicen que no habrá un aumento de la tasa. Lo que sucede es que en realidad con el canje se convalida la tasa actual, asumiéndola de facto en el presupuesto de gastos de la Tesorería. El gran agujero del canje es congelar el costo contratado de los bonos a emitir a las altísimas tasas actuales del mercado secundario, que son la consecuencia de las políticas económicas de la Alianza.
Seguidamente postulan que si no se realizase el canje, el costo de las renovaciones de bonos en el futuro sería más alto que el de ahora.
Es una afirmación muy discutible, dado que si lograran, por ejemplo, convencer al poder político de reducir el gasto público primario que viene aumentando la deuda, la tasa se derrumbaría con certeza. El mensaje que inadvertidamente lanza el canje al convalidar estas tasas es que el equipo económico no cree que las cosas mejorarán. De lo Mondino y Sturzenegger en su nota llegan a manifestar que «el costo de extender la madurez de la deuda es algo más barato que en el pasado, ya que la curva de rendimientos se encuentra relativamente aplanada». Primeramente traduzcamos: esto significa que actualmente los bonos a plazos largos tienen igual TIR que los bonos a plazos cortos. Dicho esto aclaramos que es falso que «la curva esté aplanada»: actualmente para bonos de mayor plazo la tasa es menor, lo cual es típico en situaciones de insolvencia percibida del deudor. Pero dejando de lado esto, si las tasas de largo plazo, como dicen, fueran iguales a las de corto, es falaz decir que extendiendo los plazos la Tesorería gana plata. El problema es que actualmente la tasa de los bonos de menor plazo es altísima, ciertamente mayor que en el pasado. Por tanto en realidad hoy el endeudamiento adicional cuesta sensiblemente más caro que en el pasado para cualquier plazo que se emita.
Acto fallido
En su artículo en Ambito Financiero concluyen con un acto fallido al decir que el canje probablemente agregue valor presente neto al gobierno, cuando en realidad debieran referirse a la conveniencia de dicha operación para el Estado. Confundir gobierno con Estado no es trivial, y menos para miembros del Poder Ejecutivo. Desde el ángulo técnico, si alguien gana valor en un canje, es a costa del otro.
Que el equipo económico diga que probablemente le gane al mercado es alentador, pero es una afirmación que habría que probar con mejores argumentos que los expuestos hasta ahora. La realidad es que en lo que va del partido el gobierno emite los bonos que a los acreedores más les conviene.
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