La inflación está desbordándose, pero lo hace de manera más silenciosa según el sector en cuestión. Las naftas han sido un ejemplo, más allá del fallido intento que impulsó el gobierno, subiendo a las petroleras las retenciones a las exportaciones. Los alimentos ya lo hicieron 8% este mes. Pero a ello se deberá sumar el traslado a precios que harán las empresas de los aumentos salariales de fin de año, gratificación que surgió de una nueva embestida gremial. Para porteños, ¿respuesta al voto opositor?, se les impondrá un verano difícil: al incremento del ABL desde enero se sumaría ya el alza de tarifas a la que escaparán solamente los hogares más necesitados.
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