Martín Redrado está dispuesto a entregar hoy la cantidad de dólares que sean necesarios con tal de evitar una suba de su cotización. Hay corrida con fuerte demanda de particulares en la Capital y en las principales ciudades del interior. Salen inversores de los títulos públicos con precios similares a los de una cesación de pagos. Pero como no hay señales claras del rumbo del gobierno, buscan refugiarse en los activos más seguros, del dólar al euro. Seguramente volverá a perder reservas el Banco Central, pero con u$s 50.000 millones tiene armas suficientes como para ganar la batalla hoy. Hasta hubo, por temor a un nuevo paro del campo, mayores compras de carne en supermercados el fin de semana. La incertidumbre es el común denominador. Debería dar un mensaje tranquilizador el flamante ministro de Economía, Carlos Fernández. Pero sólo dejarán que las fuertes intervenciones del Banco Central se ocupen de desactivar la corrida. En el ínterin, se producirá una suba de tasas, paradójicamente algo que Néstor Kirchner quería evitar por tratarse de una receta ortodoxa.
El Banco Central se prepara para enfrentar una nueva ola de demanda de dólares en el arranque de la semana. Pero mantendrá la misma actitud del viernes: venderá todo lo que haga falta tanto en el mercado de contado como en el de futuros para evitar cualquier variación de la divisa. El objetivo es que en las pizarras de las casas de cambio la cotización vuelva a $ 3,20 durante la semana, tras haber cerrado a $ 3,22 al finalizar la semana pasada.
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«Sabemos que el ancla del tipo de cambio es fundamental para las expectativas inflacionarias y no estamos dispuestos a permitir que el dólar se escape», señalaron altos funcionarios de la institución ayer por la noche a Ambito Financiero.
Destacaban, en ese sentido, que actuaron más rápido que en la crisis desatada en agosto, generada por las hipotecas «subprime» en los Estados Unidos. «En aquel momento se esperó un poco y luego nos costó revertir la situación. Ahora optamos por evitar cualquier lectura distinta sobre lo que queremos hacer», indicaron.
Nuevamente, desde el Central salieron a desmentir cualquier posibilidad de desdoblamiento del mercado cambiario. La especie había circulado por primera vez hace tres semanas a través de cadenas de correos electrónicos, pero fue desmentida en reiteradas oportunidades incluso por la Casa Rosada.
La renuncia de Martín Lousteau y la incertidumbre general que se apoderó de los inversores forzó el viernes a la entidad que preside Martín Redrado a efectuar su mayor intervención del año: fueron casi u$s 400 millones, aunque desde el BCRA aseguran que la intervención total fue inferior a u$s 200 millones. Las reservas sufrieron mucho menos, cayeron apenas u$s 71 millones, en parte porque los bancos aumentaron sus posiciones de efectivo mínimo (fondos inmovilizados) en moneda extranjera. Las reservas quedaron el viernes en u$s 50.187 millones.
Aunque todavía no hay registros publicados oficialmente, los dos últimos días de la semana pasada (y especialmente el viernes) hubo un cambio en el comportamiento del mercado: ya no sólo hubo fuerte presión en el MAE ( Mercado Abierto Electrónico), donde juegan grandes empresas y bancos, sino también entre los minoristas.
Pero la fuerte intervención desde la primera hora del mercado cambiario (es decir a partir de las 10) consiguió que la divisa cerrara dos centavos por debajo de su apertura: de $ 3,195 pasó a $ 3,175. Esto debería llevar -razonan en la autoridad monetaria- a que la divisa en el mercado minorista «afloje» un centavo tanto en su punta compradora como en la vendedora, que cerró la semana pasada en $ 3,18 y $ 3,22, respectivamente. Por otra parte, esperan como señal tranquilizadora que se achique la brecha entre las puntas.
La expectativa de mayor estabilidad en el mercado cambiario pasa también por la actitud que tomen los exportadores, ya que la liquidaciónde dólares cayó significativamente en las últimas jornadas, ante la expectativa de aumento del dólar. Si el precio cae, debería esperarse que suba de manera significativa la liquidación.
Pese a todo, desde el equipo de Redrado mantienen una visión optimista respecto de cómo se está desarrollando la economía: «Este año, la foto muestra mayor superávit fiscal, un aumento más lento de los agregados monetarios e incluso una mejora del ingreso real también menor. El problema pasa sobre todo por las expectativas inflacionarias, que se han disparado».
La normalización del mercado cambiario también dependerá de lo que suceda con los bonos. Durante toda la semana pasada hubo masiva venta de títulos públicos y los pesos que obtenían los inversores pasaron directamente a dólares. En caso de que se produzca algún grado de recuperación (no sería improbable considerando las estrepitosas caídas sufridas), también podrían desarmarse, aunque sea marginalmente, aquellas carteras que se dolarizaron.
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