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30 de junio 2006 - 00:00

Se firmó un apresurado acuerdo con Evo por gas

No era necesario cerrar ayer el acuerdo para renegociar el precio del gas con Bolivia. No había ningún vencimiento que lo justificara para pasar rápidamente a pagar ahora de u$s 3,5 a u$s 5 el millón de BTU. Menos, si sólo tiene vigencia hasta diciembre y no por varios años más. La premura la tenía Evo Morales ante las primeras elecciones que debe enfrentar este domingo y, de hecho, el acto de ayer en Hurlingham lo beneficia en ese sentido. Hay varios factores que deben tenerse en cuenta. Brasil considera caro el precio cerrado por la Argentina. Para Lula, Evo Morales no es confiable, algo que quedó plasmado en la última reunión de cancilleres del Mercosur en Buenos Aires hace 15 días. Allí, el brasileño Celso Amorim propuso vetar la presencia del mandatario boliviano en la cumbre de presidentes del bloque en Córdoba el 20 y el 21 de julio próximo. Lula se está preparando para bajar drásticamente la compra de gas a Evo: de los 20 millones de metros cúbicos diarios, dejará de comprar 25% de una sola vez. Y 50% de la industria de su país puede operar con fueloil. Sorprendieron ayer algunos elementos adicionales del acuerdo: la Argentina se compromete a financiar una planta de separación de gases en Bolivia para que llegue despojado de sus componentes más ricos al país. Conclusión: muchos aspectos indefinidos, certidumbre de precio y volumen sólo hasta fin de año, y negociación que tranquilamente se podría haber demorado.

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Néstor Kirchner y Evo Morales saludan, abrazados, en el acto en Hurlingham, donde firmaron convenios bilaterales, entre ellos la provisión de gas de Bolivia a la Argentina.
Los gobiernos de Néstor Kirchner y Evo Morales firmaron ayer un convenio marco para la venta de gas natural que deja numerosos aspectos sin resolver. Se fijó un precio de 5 dólares por millón de BTU que rige desde el próximo 15 de julio hasta fin de año, pero no se establece quién y cómo pagará la diferencia con el valor actual que ronda 3,60 dólares.

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El convenio deja claro que YPFB, la empresa estatal boliviana, será la que percibirá la diferencia, pero no establece qué pasará a nivel local. Hasta ahora,las empresas importadoras desde Bolivia (Repsol YPF, Petrobras y Pluspetrol) afrontan la pérdida entre el precio de compra y el que se cobra en el mercado interno que promedia 2 dólares considerando los distintos tipos de usuarios.

Según viene sosteniendo el gobierno, la importación de gas deberá ser hecha por ENARSA, la empresa estatal de energía, pero eso no se plantea en el convenio. Asimismo, hasta el propio presidente Kirchner anticipó meses atrás que el mayor valor del gas boliviano se trasladará a la exportación del mismo producto a Chile, mediante un mecanismo de impuestos todavía no definido, pero la operación resultaría más complicada si son las petroleras privadas las que siguen comprando a Bolivia.

Más allá del 31 de diciembre se fija una fórmula de ajuste del precio del gas que podría llegar a dar un resultado escandaloso ya que se considerará, entre otras variables, la evolución de los «licuables» (etano, propano, butano) que son los productos de mayor valor económico.

El convenio menciona un acuerdo «a firmarse» para el que no se fija fecha, por el cual al cupo actual de importación de 7,7 millones de metros cúbicos diarios se sumarán otros 20 millones para el Gasoducto del Nordeste. Tampoco hay plazo para construir esa cañería ni para que Bolivia desarrolle las reservas necesarias para asegurar el suministro que se contratará.

Un aspecto positivo del convenio es que no hay traba a la exportación de gas argentino a Chile. Se afirma que el gas boliviano no podrá destinarse a «incrementar» las exportaciones a terceros países, pero no se mencionan los contratos en vigencia, lo que de haberse hecho hubiera creado un previsible roce diplomático con el país trasandino.

Otro dato llamativo es que la Argentina se comprometió a financiar la construcción de una planta de extracción de licuables en territorio boliviano que será propiedad de YPFB. Lo más curioso es que no se fija un mecanismo de adecuación de precios para cuando nuestro país reciba lo que se denomina gas natural despojado (de los gases más caros).

  • Racionalidad

    De todas formas, aun con los vacíos que tiene, el convenio demostraría una mayor racionalidad de Bolivia que la expresada por varios de sus funcionarios. Ni el gobierno de Morales ni el argentino podían fijar precio más allá del corto plazo, porque Bolivia tiene que acordar primero con Brasil, su principal comprador, mucho más dependiente que nuestro país de la exportación de gas boliviano.

    Morales enfatizó ayer que el precio de 5 dólares «es un beneficio para mi país, un alivio económico». Agregó que el entendimiento con la Argentina abrirá «negociaciones con otros gobiernos» y aseguró estar «dispuesto a aumentar los volúmenes de gas» hacia nuestro país.

    Por su parte, el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, indicó que «el gas boliviano no va a ir a Chile por lo menos en los próximos tres años, hasta que haya un gasoducto más grande y, entonces, las necesidades argentinas van a ser tan grandes que tampoco el gas boliviano va a ir a Chile».

    Añadió que quieren venderletermoelectricidad al país trasandino y «guardar el gas natural para la negociación marítima».

    El funcionario afirmó que a Brasil le están pidiendo «como base de negociación un precio de 7,5 dólares porque los fuel con que Brasil equipara el gas boliviano tienen ese precio en San Pablo». «Les pedimos el precio de mercado más 0,50 por el ajuste ecológico», añadió.

  • Comparación

    En el cálculo de Bolivia, el precio de 5 dólares a pagar por nuestro país implica una suba de 56% porque la comparación se efectúa contra el valor de 3,20 dólares fijado en marzo de 2004. Pero ese precio se fue ajustando por una fórmula que contempla precios internacionales, y hoy promedia 3,60 dólares, con lo cual el aumento es de aproximadamente 40%.

    Según Soliz, «Bolivia aceptó el precio de 5 dólares que ofrecía la Argentina, contra los 5,50 pretendidos por Bolivia con la condición, como compensación, de que la Argentina financie mediante un crédito preferencial la construcción de una planta separadora de gases».

    Aun con condiciones, el nuevo precio acordado operaría como referencia para toda la región, y en ese sentido, Bolivia quedó en posición ganadora.
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