Seúl (Reuters) - Lee Kunhee, presidente del grupo coreano Samsung, renunció ayer luego de 20 años al frente de la compañía tras haber sido procesado la semana pasada por evasión de impuestos y abuso de confianza. «Lamento profundamente preocupar a la nación y asumiré mi plena responsabilidad al respecto», dijo el empresario de 66 años en una breve discurso que fue televisado. Con docenas de ejecutivos a sus espaldas, Lee anunció su retiro que sorprendió a la sociedad coreana, ya que había logrado un estatus casi de héroe nacional. Sin embargo, los analistas advirtieron que Lee y su familia aún controlan al grupo, que desmantelará su oficina de planificación estratégica.
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Según un vocero de la compañía, la reorganización forma parte de un proceso que dará a sus empresas más transparencia y a su dirección más autonomía. Además, terminará en un complicado acuerdo entre los accionistas que dará a Lee más poder, pese a tener una pequeña participación en las empresas del grupo.
Asimismo, el hijo de Lee, Lee Jae-yong, dejará también su puesto y trabajará en el extranjero con un cargo aún no especificado. Otros cuatro directivos -incluido el responsable de la división estratégica del grupo y los presidentes ejecutivos de Samsung Fire & Marine Insurance y Samsung Securities- seguirán sus pasos y renunciarán.
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