Es difícil encontrar un político radical que vaya ante la Justicia por una presunta coima de 400.000 dólares por un decreto de venta de armas a Croacia. Pero se mencionan 1.200 «contratados» recientemente en un organismo estatal como la ANSeS cuando cayó bajo la égida de hombres de Leopoldo Moreau. A $ 1.500 promedio más el aporte previsional, el costo para el Estado es de 3 millones de dólares por mes; 39 millones por año contra aquellos presuntos $ 400.000 de coima por única vez. Estamos hablando de un solo organismo, ANSeS; agréguese otro estatal, PAMI, bajo el mando de hombres del alfonsinismo como Federico Polak; la Municipalidad porteña y sus miles de contratados con el frepasista Aníbal Ibarra. No olvidar más de 10.000 «ñoquis» de Franja Morada en la universidad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Designar empleados públicos y hacer más deficitario el Estado no termina en los estrados judiciales en la Argentina, como sí se descubre una presunta coima. Mil empleados en la Biblioteca del Congreso, con relación a escasos 307 en la Biblioteca Nacional tampoco.
En una audición televisiva en estos días el ex diputado cavallista Franco le demostró públicamente a su colega senador Moreau que bajo control de sus «punteros» políticos el presupuesto administrativo en la ANSeS se había duplicado. No pasó nada, ninguna denuncia ante la Justicia. Nadie investiga por qué Moreau desplazó de la conducción de la ANSeS a otro político radical, Melchor Posse, para efectuar designaciones a costa del déficit del Estado y ganarle al mismo Posse la interna partidaria para presidir el radicalismo bonaerense.
Gastar por «amiguismo» o política desde el Estado no termina en la Justicia en la Argentina pero sí en estallidos económicos.
• Toque final
En medios financieros, estos días, se comenta que llamó la atención en el exterior una noticia de los diarios: Moreau, Raúl Alfonsín, Federico Storani más parientes y otros radicales se negaban, en la crisis y el crecimiento del riesgo-país, a sacar sus subalternos políticos de la ANSeS y el PAMI. Allí se conocieron los 1.200 contratos sólo obra de Moreau.
Es curioso pero ése fue el toque final para la crisis argentina: el «no queremos entregarles a Cavallo y los bancos el manejo de los fondos asistenciales de ANSeS y PAMI» (frase habitual en el alfonsinismo) develó al extranjero que tras haber recibido 40.000 millones de ayuda por el «blindaje» y otros 29.000 millones por el «megacanje» el gobierno de la Alianza en la Argentina y sus políticos se sentían cómodos y seguían despilfarrando el dinero del Estado. Para colmo con recesión y recaudación en baja.
Tras ese detonante Cavallo recibió el ultimátum: designen la cantidad de empleados públicos que quieran pero sin déficit cero; en el presupuesto argentino no hay más ayuda externa.
La gente -una parte al menos-que escuchó esos largos y engañosos discursos en el Senado para aprobar la Ley de Déficit Cero no sabía que buena parte de los mismos que se desgañitaban contra el sacrificio de los más pobres, de un sector amplio de jubilados por el ajuste tan temido, eran y representaban a los culpables de haber llegado a esta situación tras dos ayudas financieras amplias desde el exterior.
Dejá tu comentario