IBOPE y Enrique Zuleta Puceiro decidieron separar sus caminos. La investigadora de mercado brasileña continuará con su negocio principal, la medición de audiencia de los canales de televisión; por su parte, Zuleta Puceiro se hará cargo de lo que es su propio «core business»: las encuestas de opinión y políticas. El divorcio se produjo hace algunos meses, pero se dio a conocer ayer a la luz del conflicto que involucró a IBOPE por la revelación de la identidad de unas 200 personas integrantes de su «muestra» para medir el rating. El divorcio tomó la forma de una compra de las acciones que tenían los brasileños en IBOPE OPSM SA, la unidad de negocios encargada justamente de las encuestas políticas. La empresa pasará a llamarse OPSM Investigación Social, Consultoría y Servicios, con Zuleta Puceiro como presidente y único accionista. IBOPE conserva además su controlada TGI, que compite (mal) con Nielsen y CCR en el sector de estudios de mercado y consumo. Sin embargo, ayer se estableció el retorno de los «ratings»; IBOPE continuará con el mismo sistema, eliminando a los 200 domicilios «contaminados» (se reveló su ubicación a través de e-mails anónimos), y con el compromiso de incorporar 100 casos por mes hasta completar los cerca de 850 que conforman la muestra habitual.
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