3 de marzo 2008 - 00:00

Se teme que se acelere la caida de los bonos

  
  • Esta semana puede ser más complicada para los bonos argentinos. Los trascendidos de que la inflación de febrero que mide el INDEC será de 0,40% terminarán de dar el empujón decisivo a los títulos argentinos. Por de pronto, se está preparando un aluvión de demandas judiciales cuando rija el nuevo método para medir la inflación. Al modificar la medición de los precios, los tenedores de bonos pueden considerar que el gobierno defaulteó la deuda.

  • Los títulos argentinos perdieron en la semana pasada casi 6% promedio y sus precios se acercan a los mínimos desde que fueron emitidos. El problema es que los ahorristas argentinos se quedaron sin refugio para proteger su dinero y eso es inflacionario porque alienta el gasto.   

  • Los bonos en dólares no se salvarán de la caída, porque la credibilidad afecta a todo lo que sea argentino. El gobierno no parece haber tomado conciencia de la gravedad de estafar a los inversores que aceptaron el canje de la deuda. Ellos pueden pedir el segundo default de la Argentina y se sumarán las demandas en los tribunales locales, porque los bonos en pesos no tienen otra jurisdicción.

  • Sólo los cupones pueden salvarse de la debacle, porque ajustan por el crecimiento de la economía, un indicador que el INDEC siempre infla para que el gobierno pueda exhibir números de una economía fuerte.   

  • El viernes, en el Mercado Abierto Electrónico, en la hora final aparecieron más vendedores, y los bonos quedaron muy vendedores para hoy.

  • Los ahorristas locales ya no miran a Wall Street para saber qué pasará con los títulos locales. El daño que hace el INDEC fraguando los índices de costo de vida supera cualquier crisis internacional.   

  • El costo del engaño para tener índices de precios bajos es altísimo. El país se ha quedado sin crédito y no llegan más inversiones del exterior por la inseguridad jurídica. Además, aumenta el costo del dinero que toma en cada emisión local de bonos.

  • Las inversiones productivas locales también se retraen. Los tiempos de inflación están instalados y el mercado se defiende. Aunque el gobierno quiera ignorarlo al publicar cifras de crecimientos de precios del primer mundo, la realidad le va a pasar todas las facturas juntas en los aumentos de salarios y en la suba encubierta de precios.
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