Se va del FMI un aliado de la Argentina (no de Cavallo)
Stanley Fischer, el número dos del FMI, ayer renunció aunque se va a fin de año, cuando designen su reemplazante. Fischer es el representante de Estados Unidos ante el organismo. Al anunciar su retiro dijo que hay que tener cuidado con los efectos de la crisis argentina. El funcionario fue uno de los que más esfuerzos hizo para que la Argentina consiguiera el blindaje en diciembre. No tuvo una buena relación con Cavallo, pero sí con Machinea, a quien le permitió que el país tenga un déficit fiscal de $ 6.500 millones este año. Ayer Domingo Cavallo le envió una carta personal a Fischer lamentando su retiro del FMI. Para los países emergentes como la Argentina es una gran pérdida ya que Fischer es un defensor del rol del FMI de intervenir con salvatajes a naciones en crisis. Lo hizo con México, Brasil y en la crisis asiática. Se duda que su reemplazante, designado por el presidente norteamericano George W. Bush, tenga la misma filosofía.
-
El peso argentino vive su mejor cuatrimestre en décadas, pero la fiesta tiene fecha de vencimiento
-
El origen primero de nuestro malestar económico
Críticas
«Le informé al director gerente que renunciaré como primer subdirector gerente y dejaré el FMI más adelante este año, una vez que se arregle una transición tranquila con mi sucesor», dijo en un comunicado.
Fischer fue tan importante en el FMI que casi rompe la tradición de que el organismo fuera presidido por un europeo. Cuando se fue el director gerente Michel Camdessus, Fischer, empujado por Estados Unidos, era uno de los candidatos a reemplazarlo. Europa se opuso y consiguió imponer al alemán Horst Köhler en un proceso largo de selección donde Estados Unidos rechazó otro candidato alemán, Caio Koch-Weser, un hombre que había nacido en Brasil, en un hogar de germanos. La formación social-demócrata de Koch-Weser no era bien vista por Washington.
Libros
Fischer tiene 57 años y es nacionalizado norteamericano. De padres bálticos, nació en lo que es actualmente Zambia. Escribió varios libros, entre ellos «Macroeconomía», en colaboración con Rudi Dornbusch. Ahora dice que escribirá otro libro y no sabe a qué se dedicará.
Robert Rubin, el influyente ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, una vez exageradamente lo describió como «el héroe al que no se le componen canciones», en referencia a su actuación en la última crisis financiera mundial que comenzó en 1997 en el sudeste asiático.
Fischer era el que ponía los pies en la tierra ante las declaraciones complacientes de Michel Camdessus. No vaciló en tratar de «mentirosos» a los rusos al hablar de sus finanzas. El mismo calificativo le aplicó a Corea del Sur cuando advirtió que las declaraciones sobre su deuda externa ocultaban préstamos tomados por empresas privadas para el gobierno. Su intervención salvó a Corea del Sur de la moratoria. En tiempo récord arregló un salvataje de u$s 57 mil millones.
Fischer ingresó en el FMI en 1994. Estudió en la London School of Economics y fue académico en la Universidad de Chicago y en la Universidad Judía de Jerusalén. Entre 1988 y 1990 fue el economista jefe del Banco Mundial. Su mandato como director adjunto del FMI duró cinco años y le fue renovado en 1999 hasta 2004.
Con la Argentina, Fischer fue un negociador paciente. Particularmente con Domingo Cavallo, un ministro que nunca vio con buenos ojos al FMI. En realidad, el mejor diálogo de Fischer fue con Roque Fernández y especialmente con José Luis Machinea a quien perdonó los desvíos trimestrales acordados en la carta de intención de 2000. Es más, permitió que en 2001 el déficit fiscal fuera de 6.500 millones de dólares y facilitó el blindaje. Ahora Fischer está preocupado por el futuro de la Argentina en manos de Domingo Cavallo.
Favorecido
La salida de Fischer favorece a Köhler con quien no había buena relación. «Cuando vine a trabajar al FMI hace un año, Stan se comprometió a trabajar conmigo por lo menos a través de mi período inicial como director gerente. Ha sido estupendo», dijo Köhler en un comunicado.
«Stan Fischer es un economista y servidor público extraordinario. Me he beneficiado enormemente con su consejo y respaldo en el primer año en el Fondo. Particularmente, me he beneficiado de su integridad y humanidad», señaló el titular del FMI. «Lamento que se esté marchando tan pronto y me hubiera gustado que se quedara más tiempo», finalizó Köhler.
Fischer es la segunda baja importante en el organismo este año. Hace dos semanas Michael Mussa, economista jefe del FMI, presentó su renuncia aunque se quedará hasta setiembre. El hasta ahora director adjunto vendrá el 25 de junio a la Argentina para disertar en la Reunión Anual 2001 de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA).




Dejá tu comentario