Los portavoces de la compañía no han querido revelar cuántas editoriales pidieron que se les excluyera del programa, aunque sí han señalado que las peticiones abarcan a un número relativamente pequeño de libros.
Se trata de un proyecto que tiene tantos admiradores como detractores.
Entre estos últimos se encuentra la Asociación Estadounidense de Editoriales (AAP, por sus siglas en inglés), que interpuso hace unas semanas una demanda en la que acusaba a la compañía de quebrantar la ley de propiedad intelectual.
La AAP siguió los pasos de la Asociación de Autores, una organización que representa a 8.000 escritores y que denunció ante los tribunales al buscador en setiembre.
Otros grupos, como la Asociación de Editoriales Universitarias de EE.UU., también han criticado el proyecto.
Este busca crear una gran biblioteca virtual donde se alojarían volúmenes de las principales universidades de EE.UU. así como la Biblioteca Pública de Nueva York y la de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido.
Este acuerdo, que pondría a disposición del usuario por medio de la red unos 15 millones de libros, no tiene parangón.
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