La actividad industrial comenzó a agotar su nivel de recuperación. Cayó en mayo por segundo mes consecutivo (1,1% contra abril). Si bien en la comparación interanual sigue mostrando crecimiento (subió 15,5% con respecto a mayo de 2002), eso ocurre sólo porque la base de comparación es muy baja. El dato preocupa ya que muchos sectores se están acercando al límite de su capacidad instalada, y sin nuevas inversiones no podrán seguir expandiéndose. Para eso haría falta crédito, pero el gobierno demora la reestructuración del sistema financiero. También afecta la caída de la demanda en Brasil.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero lo que anticipan las estadísticas, es que la potencia que dio la devaluación del peso a la industria por sí sola ya no alcanza, para impulsar fuerte y sostenidamente como desea Lavagna, a este sector. Concretamente: en marzo del año pasado el índice industrial se ubicó en un piso de 75,1 puntos, desde entonces mes a mes ese índice ha ido creciendo (con la interrupción en julio de 2002 cuando la industria cayó). Ese índice alcanzó un máximo de 91 puntos en marzo y desde abril volvió a descender.
Igualmente, ese crecimiento es mínimo y los datos del INDEC hay que tomarlos como señal de alerta. Están diferenciando claramente que lo que se da en la Argentina no es reactivación sino recuperación. Más importante, están marcando una vez más que en piloto automático el sendero de crecimiento es muy corto. Y si el gobierno no comienza a generar resultados operativos en términos de crecimiento, el ciclo expansivo con que Néstor Kirchner tomó la economía podría agotarse muy pronto. Como se le agotó a Fernando de la Rúa al mes de asumir. Ayer,
También impactó negativamente la desaceleración industrial en Brasil que en abril cayó 4,2% y dificulta las exportaciones a ese país.
Dejá tu comentario