La incertidumbre, el amesetamiento, la c arencia de los suministros indispensables -llámese, órdenes tomadoras-culminan por producir un sesgo a la baja. Y el momento es cuando esto posee alguna motivación, que consiga hacer abrir las manos de una oferta que intenta mantener calma. La jornada del viernes, reuniendo unos 73 millones de pesos en volumen --recobrando altitud en tal indicador-vio los efectos nocivos en un «mix» donde los vendedores ya no estuvieron tan sobrios. La causa a la vista aparecía a través de ese recambio en el Fondo Monetario, asociado a instancias límite de esta semana, con el pago de los servicios a la entidad. Demasiado para cualquiera, mucho más para los que estaban en tensa vigilia, esperando por alguna reacción de la plaza. La huella quedó marcado con 2,71 por ciento de retroceso en las líderes. • Mala semana
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Esa jornada terminó por definir el saldo semanal, que vio a Buenos Aires entre los peores recintos del período, en lo internacional. La última rueda se llevó lo poco que quedaba de positivo y haciéndolo 2,2% en negativo. Contra esto, el repunte del Bovespa, más de 5 por ciento, mientras el Dow jugaba a una extraña estabilidad. Que la nueva semana estará atada al vaivén de las noticias antes de cada rueda, parece hecho consumado. Todo pronóstico es inútil: porque la Bolsa no depende de ella, sino de lo que le provean desde extramuros. Informate más
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