3 de septiembre 2003 - 00:00

Serio: no hay acuerdo aún y descartan usar reservas

Serio: no hay acuerdo aún y descartan usar reservas
El Ministerio de Economía ya habría decidido no pagar el próximo martes el vencimiento de u$s 2.900 millones al FMI si no existen señales concretas (no las hay) respecto de un cierre favorable de las negociaciones. Así se lo manifestó ayer por la mañana el ministro de Economía, Roberto Lavagna, a los dos principales negociadoras del Fondo, John Dodsworth y John Thornton, en el marco de la nueva misión del organismo que ayer desembarcó en el país.

«Aunque discutimos cuestiones técnicas, ahora todo depende de una decisión política en Washington»
, señalaron en el Palacio de Hacienda para describir el actual estado de la negociación.

• Reuniones

En realidad, las dudas fundamentales de los Estados Unidos y de los países europeos (principales accionistas del Fondo) pasan por la posibilidad de que el gobierno argentino efectivamente esté en condiciones de cumplir con un acuerdo de mediano plazo, tanto en lo que respecta a las metas cuantitativas como a las estructurales.

Durante todo el día se sucedieron reuniones de la misión del Fondo en el Palacio de Hacienda. A la mañana con Lavagna y por la tarde con medio equipo económico, ya que participaron el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; su segundo, Sebastián Palla; y el secretario de Coordinación Económica, Leonardo Madcur.

Con el regreso de la misión del Fondo, existe una serie de precisiones que ya se pueden establecer respecto del estado de las negociaciones:

Habrá acuerdo, pero no se llegará a un entendimiento antes del 9 de setiembre. De hecho, la última reunión de directorio del FMI antes del encuentro anual de Dubai está prevista para el 12 de setiembre (dentro de dos viernes). Tanto el gobierno argentino como los negociadores demostraron voluntad de llegar al acuerdo, pero eso no implica que se aceleren de manera tan determinante los tiempos.

El 9 de setiembre no es percibido ni por el Fondo ni por el gobierno argentino como el Big Bang. Ambas partes buscaron en las últimas horas restarle importancia al vencimiento de u$s 2.900 millones que vence el próximo martes. De hecho, no está prevista ninguna sanción si la Argentina cae en default con el organismo, siempre y cuando sea en forma transitoria (no más de 60 días). La posición del gobierno es pagar recién cuando está comprometido el acuerdo a través de una comunicación expresa del managing director del FMI, Horst Köhler. Por otra parte, al presidente de la Nación, Néstor Kirchner, no le disgusta la posibilidad de «patear» el pago hasta después del 14 de setiembre, fecha del ballottage porteño y de las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

El acuerdo será a tres años (los países del G-7 no bajaron sus pretensiones en ese sentido), pero los compromisos que se asumirán tendrán un alcance mucho más acotado. Por ejemplo, en lo que respecta al superávit fiscal, sólo tendrá validez concreta el valor que se especifique para 2004. En cambio, el ahorro fiscal para 2005 y 2006 será incluido como una meta bajo revisión, de acuerdo con cómo evolucione la marcha de la economía. Por otra parte, las metas estructurales principales tampoco serían de cumplimiento inmediato. Por ejemplo, la nueva coparticipación federal pasará para 2005 y la reestructuración bancaria será mucho más «light» de lo exigido en un principio por el organismo. Las tarifas representan, en este esquema, un renglón aparte, ya que existe una enorme presión por parte de los países europeos (en especial España y Francia) para que se establezca un cronograma mucho más específico respecto de cómo se avanzará en la readecuación.

No descartan en el gobierno reconocer un superávit mayor para 2004. Kirchner está muy firme en no pasar de 3 por ciento del PBI como ahorro fiscal para el año próximo, pero el Fondo sigue exigiendo un nivel de 3,5 por ciento y creciente en el tiempo. Claro que Lavagna aún tiene guardado un «as en la manga» si se empantana más la negociación, que pasa por estirar el superávit comprometido a un nivel más cercano a 3,3 por ciento del PBI. Pero esta posibilidad aún no fue jugada en la mesa.

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