16 de mayo 2001 - 00:00

Siderurgia perderá u$s 900 millones por la crisis energética

La crisis energética complicó más a la moneda brasileña: el dólar ayer llegó a 2,35 reales
La crisis energética complicó más a la moneda brasileña: el dólar ayer llegó a 2,35 reales
Rio de Janeiro - Ya las empresas están haciendo cuentas de lo que les puede costar la crisis energética. Los cortes de luz de 4 horas diarias desde el primer día de junio pueden traer perjuicios por u$s 890 millones a la industria siderúrgica brasileña, según declararon empresarios a «Gazeta Mercantil». «Esas proyecciones son optimistas. El impacto del racionamiento puede ser más grave todavía», afirmó Marco Polo Lopes, vicepresidente ejecutivo del Instituto Brasileño de Siderurgia.

«Gazeta Mercantil» comparó la situación con un hipotético cierre durante un año de la compañía brasileña Belgo-Mineira, segunda mayor productora de láminas anchas de acero de América latina. Belgo-Mineira fabricó el año pasado 2,6 millones de toneladas de acero y facturó unos 864 millones de dólares. La industria siderúrgica consumió en el 2000 más de 15 millones de megavatios hora.

•Postergación

Pero ésta no es la única complicación. La privatización de la gigantesca Compañía Energética de San Pablo (Cesp Paraná), prevista para hoy, fue postergada indefinidamente ya que por ahora tiene un futuro de pérdidas.

Según informó el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, la privatización fue aplazada «porque no está claro todavía lo que ocurrirá con la crisis energética, cuáles serán las medidas de racionamiento (que debe adoptar el gobierno nacional). Eso crea inseguridad tanto en el gobierno como en el mercado».

La licitación debía celebrarse en la Bolsa de Valores de San Pablo hoy y por ésta competían seis compañías extranjeras y una pública. El precio mínimo solicitado por el gobierno es de 785 millones de dólares.

El aplazamiento de la venta de Cesp-Paraná provocó un derrumbe de sus acciones preferenciales en la Bolsa de Valores de San Pablo de casi 14%.

Intentando calmar al mercado, el ministro de Planeamiento y Presupuesto, Marcus Tavares, indicó que el gobierno mantiene la previsión de que el sector público obtenga un superávit equivalente a 3% del PBI. Reconoció, no obstante, que el racionamiento energético, que puede incluir apagones controlados por las autoridades, torna el cumplimiento de las metas fiscales más difícil.

En tanto, sindicalistas y empresarios iniciaron una ofensiva ante al gobierno. Las dos grandes centrales de trabajadores del país -Central General de Trabajadores (CGT) y Fuerza Sindical-se disponen a elevar un documento conjunto al presidente Fernando Henrique Cardoso, en el que demandan, entre otras cosas, la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales para los empleados de la industria.

Pereira da Silva admitió que la medida causaría perjuicio para las fábricas, pero sostuvo que el gobierno puede «compensar esas pérdidas a través de descuentos en algunos impuestos», sin que sea necesario reducir los salarios de los empleados.

Las dos centrales demandaron además que el gobierno prohíba las tiendas de los grandes centros comerciales seguir funcionando los domingos, como ocurre desde hace varios años en las mayores ciudades del país.

En tanto, 25.000 obreros metalúrgicos de San Pablo suspendieron ayer sus actividades durante una hora para protestar contra el racionamiento de energía anunciado por el gobierno. En las fábricas donde hubo paralización parcial de las actividades los trabajadores encendieron velas y antorchas, y algunos se presentaron disfrazados de cavernícolas para ilustrar lo que se avecina.

Al mismo tiempo, los principales líderes de la industria luchan por convencer al gobierno de que no dicte cortes de electricidad generalizados, y opte por un sistema de cuotas de consumo de energía que afecte más a los grandes consumidores.

La adopción del sistema de cuotas fue defendida por el presidente de Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), Horacio Lafer Piva, en una conferencia en Rio de Janeiro ante empresarios, economistas, parlamentarios y representantes del gobierno federal.

Sindicalistas y empresarios fueron hoy unánimes en manifestar su «perplejidad» ante la declaración formulada el lunes por Cardoso, quien aseguró que la crisis lo tomó «por sorpresa».

Dejá tu comentario

Te puede interesar