30 de abril 2008 - 00:00

Sidor: Chávez no la confiscó y negocia

Daniel Novegil
Daniel Novegil
Asamblea Nacional de Venezuela declaró ayer «de utilidad pública» la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), allanando el camino a una eventual expropiación. La declaratoria de «utilidad pública e interés social» de la acería es un requisito exigido por la ley para poder expropiar la empresa. La medida fue adoptada poco después de que el presidente Hugo Chávez informara que varios de sus ministros y una delegación del grupo Techint estaban reunidos en la búsqueda de un acuerdo.

Hugo Chávez no había cumplido finalmente con su amenaza de confiscar ayer mismo y por decreto la siderúrgica Sidor, y hacerla ocupar por las fuerzas armadas. El caudillo bolivariano, en sentido inverso, modificó -al menos en lo formal-su discurso respecto de la renacionalización de la siderúrgica Sidor: el jefe del régimen dijo que con el Grupo Techint -accionista mayoritario de la empresa privatizada en 1997- buscaba un acuerdo «ganar-ganar», una frase que es obvia traducción del dicho estadounidense « winwin situation», pero que en español pierde mucho de su significado.

En este marco, y en una Caracas-a oscuras -efecto de un apagón que dejó a media Venezuela sin energía eléctricaseguían reunidos Daniel Novegil, CEO de Ternium (el holding de Techint del que forma parte Sidor) más un grupo de asesores técnicos, con el vicepresidente Ramón Carrizalez y los ministros de Industrias Básicas, Rodolfo Sanz, y de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez. El encuentro se realizaba en las oficinas de la vicepresidencia, en la sede del Ejecutivo. Chávez dijo que allí se estaba discutiendo «la parte técnica, financiera, económica y otros detalles».

  • Silencio

  • Desde las oficinas porteñas de Techint el silencio fue blindado: las fuentes habituales del grupo se limitaban a responder: «Están negociando y va para largo; esto recién empieza», sin siquiera aventurar una opinión respecto del cambio de discurso del líder bolivariano.

    A priori, las distancias parecen insalvables: sin que Techint haya desmentido o confirmado la cifra, el propio Chávez aseguró que el grupo que encabeza Paolo Rocca pide «entre tres y cuatro mil millones de dólares; no te vamos a pagar ni cuatro mil ni tres mil millones». La valuación oficial a la que llegó el «estudio» hecho por las autoridades chavistas fue de u$s 800 millones por el total de la empresa; a ese monto, agregaron los «evaluadores», había que restarle unos u$s 200 millones que Sidor supuestamente le adeuda a la estatal PDVSA, más una cantidad no definida por pasivos laborales y otras deudas y pasivos diversos. Dado que Techint tiene 60% de Sidor, las cuentas de Chávez darían una cifra final cercana a cero.

    Cabe recordar que al momento de su privatización Techint pagó u$s 1.200 millones por una empresa que estaba semiquebrada y que acumulaba pérdidas ejercicio tras ejercicio; por otra parte, en 1997 la demanda internacional de acero era muy inferior a la actual, motorizada por la expansión de economías como China, India y Rusia. Y además Techint dice haber invertido desde entonces unos u$s 800 millones más; todo esto hace que el valor que pretende pagar Venezuela sea poco menos que una provocación a la empresa argentina.

    Sin embargo, ayer el caudillo venezolano pareció morigerar su posición, al comentar con su habitual verborragia circunloquial que «todas estas decisiones queremos llevarlas por el mejor de los caminos, buscando el acuerdo, el consenso, ganar-ganar, ésa es nuestra consigna». Paralelamente, General Motors decidió ayer paralizar las operaciones de su planta en Venezuela argumentando « razones de seguridad».

    S.D.

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