Cuatro horas se tomó ayer Alberto Fernández para la negociación con los presidentes de las entidades del campo. Fue inexplicable que se encerrara el jefe de Gabinete en un hotel céntrico con Mario Llambías, Luciano Miguens, Eduardo Buzzi y Fernando Gioino para no llegar a un acuerdo formal. Seguirán hoy. Reconocieron todos haber tratado la variedad de temas en conflicto, pero sin definición, por ejemplo, para el futuro de las retenciones. Entre las propuestas se incluyó la fijación de un tope a las retenciones y la eliminación de la movilidad. Siguiendo su estilo, Cristina de Kirchner ordenó a todos mantener silencio. Cerraron así una jornada plagada de rumores, llamados telefónicos y especulaciones en torno al encuentro que finalmente se realizó por la noche a escondidas.
El llamado para tan extraña convocatoria partió de la Casa Rosada en horas de la tarde. Para ese entonces Buzzi se había ilusionado con una reunión en la Casa Rosada junto al jefe de Gabinete. Ello nunca ocurrió. Es la curiosa forma en que el gobierno se esfuerza para intentar evitar que se retome el paro el próximo viernes.
Mientras tanto, los productores se mantienenfirmes en su postura, aunque esperanun diálogo serio. Comenzó así la oxigenación que generó en la relación campo-gobierno el cambio del ministro de Economía. Es la oportunidad oficial para responsabilizar a Martín Lousteau de todos los males. Las entidades continúan en estado de alerta y movilización en las principales provincias productoras: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. A este escenario se le sumaron ayer nuevos fallos de la Justicia a favor de productores del interior contra la aplicación de las retenciones móviles.
Rodeados por un clima de extremo secreto, el gobierno y los presidentes de las entidades del campo volvieron a dialogar ayer hasta cerca de la medianoche, en un encuentro a puertas cerradas que se realizó en un hotel del centro porteño. A lo largo de cuatro horas repasaron todos los temas en discusión y quedaron en volver a encontrarse hoy. Las prendas de cambio son, por parte del campo, exigir modificaciones en el criticado sistema de retenciones; en tanto que la Casa Rosada aceptaría avanzar en este sentido si los ruralistas extienden el plazo de la tregua que vence este viernes. Por expreso pedido del gobierno, la reunión se realizó bajo términos que le quitan el carácter de oficial. Dentro de tanto secretismo, sobrevuela la intención del kirchnerismo de dar marcha atrás -de manera parcial- con el sistema de retenciones móviles a la exportación de granos que implantó el ahora ex ministro de Economía Martín Lousteau.
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La estrategia de la Casa Rosada, representada en la informal mesa de negociación de ayer por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, es, como se esperaba, cargar las tintas contra Lousteau -como si él fuera el único responsable del alza en los derechos de exportación- y disimular la revisión para evitar que sea vista como un repliegue. El objetivo que persigue el kirchnerismo es lograr desactivar el fin de la tregua, pero para ello no alcanzará con convencer a los presidentes de las cuatro entidades, sino que deberán dar razones a las bases de ruralistas del interior, encabezadas -por el combativo entrerriano- Alfredo de Angeli. Tras varias idas y vueltas durante la tarde, la cita se concertó en un hotel del centro porteño. Poco después de las 19, Fernández llegó al lugar provisto de una carpeta con papers que contenían la propuesta de modificar el sistema de retenciones. Esos textos y cuadros, junto a la idea de cargar las culpas en el joven ex ministro, fueron las armas que llevó el funcionario a la cita. El objetivo era trazar un bosquejo de acuerdo con las entidades para que pueda avanzar el nuevo titular de Economía, Carlos Fernández.
Las opciones que se presentaron al campo fueron la de eliminar la actual movilidad del sistema (que perjudicó gravemente los mercados a futuro) y fijar la retención en torno a 40%.
Asistentes
Otra posibilidad es sostener la movilidad, pero de un modo que no genere un techo a las ganancias ante subas del precio internacional, como ocurre actualmente.
Sólo participaron del encuentro los cuatro presidentes de las entidades rurales: Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Luciano Miguens (Sociedad Rural), Mario Llambías (CRA) y Fernando Gioino (Coninagro). Ninguno de ellos hizo declaraciones al finalizar la reunión, pasadas las 23. «Así lo pidió la Presidente. Los únicos que saben dónde es la reunión son Cristina, Alberto y la SIDE», intentó la broma un interlocutor de la Sociedad Rural pasadas las 22.30, para graficar el secretismo impuesto sobre el encuentro.
«Es preocupante que el gobierno se maneje así, con reuniones secretas que dejan fuera a las productores y a la gente», se quejó por la noche Pedro Apaolaza, titular de Carbap.
Desde un principio, la jornada de ayer había abierto fuerte expectativa entre los ruralistas, que aguardaban la prometida citación de Fernández para escuchar lo que -entendían- era la noticia que estuvieron esperando desde que se inició el conflicto: revisar el sistema de retenciones. Se encargaron de recordar que más allá de los acuerdos de fondo que esperan alcanzar para los sectores de carne, trigo y leche, la bandera del inicio del lockout que duró 21 días fue el pedido de retrotraer el esquema de derechos de exportación al nivel anterior al 11 de marzo, es decir, el día en que el ex ministro Lousteau anunció los cambios que redundaron en fuertes subas para las retenciones que pagan soja y girasol.
El encuentro y sus preparativos se manejaron con un nivel de nerviosismo extremadamente alto. En un principio, se especuló con una citación de carácter oficial a la Casa Rosada luego de las 17, tal como difundió temprano en la tarde el presidentede la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, al salir de una reunión con empresarios de maquinaria agrícola, quienes le trasmitieron gran preocupación por la caída de sus negocios a causa de la crisis del campo.
En rigor, esa modalidad de encuentro se trató más de una expresión de deseos del dirigente de la FAA, ya que el llamado formal nunca se produjo. Lo que sí se ocurrió durante toda la tarde fueron contactos « informales» con la parte « dialoguista del gobierno», según denominaron los ruralistas al jefe de Gabinete. Finalmente, llegó la convocatoria a la reunión « secreta» entre Fernández y los cuatro presidentes, que comenzó después de las 19.