El vigía bursátil, encaramado en su torre, ya está monótono y fastidiado de tener que advertir siempre lo mismo: «Vienen los osos». Y no por repetitivo dio señales de ceder la de presión de los mercados bursátiles, enviando cifras externas que pocas chances le dejaban a Buenos Aires.
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De todos modos, conviene destacar que hubo un foco de resistencia bien notorio y que volvió a las fuentes de estos meses. Existió así un tipo de mercado para Tenaris totalmente opuesto al que prosiguió en las restantes. Y a pesar del gran desempeño en los dos aspectos, precios y volumen, de la siderúrgica líder el Merval solamente pudo recortar su magnitud de pérdida.
Finalmente, no pudo evitarse ver atravesada la frontera de los 1.500 puntos, llegando en el mínimo a solamente 1.488 y para culminar en un rebote corto hasta ubicarse cerca de la línea divisoria, con 1.497. También debe quedar claro que de no ser por esa actuación tan favorable del papel clave dentro del índice, la caída del conjunto promedio hubiera resultado mucho más drástica que solamente 1% sufrido. Tenaris se movió en formal repunte, alcanzando 3,8% de mejora. Y esto no fue «gratis», porque tuvo que ver una demanda concentrando energías en ellas y hasta barrer la plaza de casi 900.000 papeles, lo que da un efectivo de gran porte, en torno de la mitad del volumen total. La cifra global del mercado para acciones hizo $ 97 millones de efectivo, con muy fuertes caídas de precios en buena parte de las líderes, partiendo de más de 2% y hasta picos como Cresud, con 9% de baja, o Siderar con 5,6%. Un mercado, compuesto de una sola, con búsqueda de reflotar. El otro, con el resto, sufriendo de fuerte baja. Todo se sigue «limpiando», hasta que resurja el piso firme. ¿Cuánto falta?
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