Siguen presiones aquí para subir las naftas
-
Trump y Teherán atrapados en una tregua frágil, que pone a prueba a los mercados
-
Fuerte suba interanual en la pesca: creció 31,6% en marzo, aunque cayó en la comparación mensual
El esquema es resistido por las compañías que sólo producen petróleo como Pan American Energy y Chevron porque afirman que las refinerías se benefician con la exportación de naftas, destiladas desde un precio del crudo calculado con una retención mucho mayor que la exportación.
Por su parte, las compañías que no tienen petróleo propio, como Shell y Esso, sostienen que el modelo aplicado por el gobierno no les permite obtener una rentabilidad razonable, porque los precios de exportación de naftas vienen en descenso desde 2005, y sólo tuvieron precios récord cuando el huracán Katrina arrasó refinerías en el golfo de México.
Shell, en particular, cuyo presidente Juan José Aranguren se resiste a la política de mayor intervencionismo del Estado, considera que el esquema oficial no compensa la pérdida que produce la importación de gasoil para afrontar la escasez del producto en el mercado local. Las demás petroleras también reconocen la pérdida por importar, pero en mayor o menor volumen, terminaron comprando el producto en el exterior en los últimos dos años.
Por otra parte, más allá de cómo evolucione la cotización internacional, hay otra presión sobre los precios de los combustibles que proviene de la particular situación de las estaciones de servicio.
Estas bocas de expendio están reclamando una recomposición del margen que perciben, el cual se encuentra congelado en sintonía con los precios al público, mientras los costos tienen aumentos. Hay además un reclamo salarial de los trabajadores de los surtidores que por ahora no tiene solución, porque sólo está asegurado el ajuste para las estaciones propias de las petroleras. Para el resto, en el caso de pertenecer a una red de las refinerías, las petroleras prometieron analizar cada caso para definir una ayuda por ahora sólo probable. Por último, quedan las estaciones blancas, sin bandera, a las que el gobierno prometió un subsidio por seis meses para pagar la suba salarial, pero todavía no definió los términos de esa subvención.




Dejá tu comentario