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Esto, acaso solamente casualidad, alienta a fomentar una esperanza y que puede llegar a plasmarse, dentro de ciertos límites forzados por las circunstancias. Ahora que los CEDEAR están fuera de competición, el hecho de resultar materia única de transacción accionaria lo que aquí se concreta en los Mervales, acaso impulse a jugar «unas fichas» en tal tipo de especies. Negocios siempre se pueden armar, no importa la clase y el color de los activos. Obviamente, no dará esto para picardías de saltos de «corralitos», a menos que el inagotable imaginativo nacional consiga hacer dólares de pesos, y pesos de papeles accionarios locales. En fin...
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