9 de septiembre 2004 - 00:00

Sin libre comercio de autos con Brasil

Néstor Kirchner lo anunció ayer, y hoy Roberto Lavagna lo explicará al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva: no habrá libre comercio de automóviles entre la Argentina y Brasil desde 2006, tal como estaba pactado originalmente. La medida, adelantada el martes por este diario, apunta a evitar que desde ese año lentamente las terminales automotrices abandonen la Argentina y se radiquen en Brasil atraídas por los subsidios oficiales que otorga el país vecino. Lavagna dirá hoy que deben implementarse también mecanismos para proteger a la Argentina de los aumentos excesivos de importaciones desde Brasil en sectores sensibles, y con instrumentos menos burocráticos y más efectivos que los que se pueden utilizar actualmente. Desde Economía se cree que es muy probable que el gobierno de Lula acepte la decisión de Kirchner y Lavagna, a cambio de mantener unido el Mercosur y continuar mostrándose como el verdadero líder del bloque. El ministro argentino tendrá hoy un recibimiento importante: se encontrará con el presidente de Brasil y los principales ministros de su gabinete. Pero los anuncios definitivos del acuerdo comercial los harán los dos presidentes el 20 de setiembre en Nueva York, luego de un desayuno privado que mantendrán en esa ciudad.

Sin libre comercio de autos con Brasil
El presidente Néstor Kirchner anunció ayer que el comercio bilateral de autos con Brasil no se liberará en 2006, como estaba previsto originalmente en la política automotriz común (PAC) del Mercosur, confirmando el adelanto del martes de Ambito Financiero.

«No estamos para mirar cómo se producen las asimetrías como las que hay en este sector. Hemos tomado la decisión concreta desde el gobierno de no liberar en el año 2006 el mercado de la venta automotriz con Brasil, como estaba establecido», dijo Kirchner en un acto que organizó la empresa Volkswagen en su fábrica de General Pacheco.

«Queremos que se desarrolle la industria automotriz de la hermana y querida república de Brasil, pero también queremos la nuestra», apuntó el Presidente, y agregó que «creo que mi amigo el presidente Lula da Silva lo va a entender».

La decisión oficial se hizo pública a horas de que viajen a Brasilia el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el secretario de Industria, Alberto Dumont, para negociar con sus pares vecinos la corrección de esas «asimetrías», que generaron en los últimos meses un fuerte aumento en las importaciones de vehículos (ver nota aparte).

• Imputación

En su discurso ante los directivos y trabajadores de Volkswagen, Kirchner volvió a apuntar sus dardos contra quienes «durante muchos años nos hicieron perder la autoestima, y nos decían que nuestra industria no servía, que no hacíamos cosas de calidad y que lo más barato era lo que se traía de afuera». «Culturalmente nos querían hacer creer que todo lo que producíamos era tan caro que podía hacer quebrar al país, y mientras tanto lo saqueaban», acusó el mandatario.

Lavagna y Dumont, que estuvieron en el acto con Kirchner junto a los ministros de Planificación,
Julio De Vido, y de Trabajo, Carlos Tomada, prefirieron no dar detalles sobre la alternativa que plantearán en Brasilia al ministro de Desarrollo de Lula, Luiz Furlan, en lugar de la liberación total prevista para enero de 2006.

No obstante, fuentes de la Secretaría de Industria adelantaron que el pedido principal del gobierno apuntará a que Brasil incremente sus compras de autos argentinos, para lo cual las terminales deberían instalar nuevas plataformas en el país, como la que anunció ayer la compañía alemana para el año próximo.

Volkswagen invertirá 300 millones de pesos para producir desde 2005 un nuevo modelo de monovolumen que exportará en 80% al resto del mundo, según confirmó ayer el vicepresidente del grupo alemán en el nivel mundial, Peter Hartz.

«Tenemos confianza en los productos de calidad que salen de la Argentina, que son aptos para el mundo entero», dijo Hartz. Por su parte, el titular de VW Argentina, Viktor Klima, consideró la presencia de Kirchner en la planta de Pacheco como «una señal muy importante para la industria automotriz y para toda la industria argentina en general», y aprovechó el acto -convocado formalmente para celebrar el ensamble del Polo número 200.001-para agradecer la apuesta de la casa matriz por la filial local.

«Vemos con mucho optimismo y mucha alegría la decisión de esta empresa de aumentar sus inversiones»,
dijo Kirchner, y destacó también que Klima haya adelantado que «las piezas hasta ahora importadas serán reemplazadas por piezas nacionales».

«Nos alegra profundamente que se vuelva a pensar que el auto puede ser fabricado con productos argentinos», resaltó en ese sentido el primer mandatario.

Dejá tu comentario

Te puede interesar