La soja cayó 6% en la Argentina y suma pérdidas que llegan a 14% en sólo 10 días. Su precio bajó 35 dólares por cada tonelada. Implica una desvalorización de u$s 2.200 millones para la cosecha de este año. Se debe a que los industriales de China -que procesan el producto- anunciaron ayer que importarán menos cantidad de granos. El mercado argentino reaccionó fuerte, pues la soja padece de «chinadependencia». A los problemas de mercado se sumaron los climáticos. La recolección llegará a 32 millones de toneladas, 5 millones menos que las previstas. La situación complica al gobierno, que recibirá 600 millones de dólares menos por recaudación de retenciones a la exportación.
El mercado internacional de la soja sigue, en tanto, sin estabilizarse. Tras perder 11% la semana pasada en Chicago, los precios cayeron 2,9% al precio más bajo en 12 semanas, luego de testear límite de baja se reacomodó en u$s 332,72 por tonelada con fundamentos en la buena evolución y mejora en las plantaciones, que ya hacen prever un récord de siembra y lluvias oportunas que contribuyen a la campaña.
La performance bajista en la Argentina se debió a la decisión de los importadores de China, quienes durante 2003 compraron 20 millones de toneladas y produjeron con su acción la escalada de precios de la oleaginosa. La Argentina exportó casi 10 millones de toneladas de poroto de soja el año pasado, y China consumió 15% de los productos del campo local.
«El mercado sigue y seguirá nervioso, y hoy teme más a factores ajenos a él que a sus propios fundamentos. El nerviosismo reinante en las Bolsas centrales de Europa y los EE.UU. no es un buen síntoma. Los fondos siguen liquidando soja para enfrentar pérdidas en otras plazas», decía ayer
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